No vamos a hablar de la basílica que conocemos, sino de la que pudo haber sido y nunca fue. Nos estamos refiriendo al proyecto fallido de Ventura Rodríguez (1717-1785), que, pese a su porte majestuoso y elegante, no pudo ejecutarse, al no contar con la aprobación de la comunidad franciscana que realizó el encargo.

Fuente: Urbanity
Fue a este insigne arquitecto a quien se le encomendó inicialmente la construcción del templo, que sustituía a un complejo conventual de origen medieval, derribado en el año 1760.
Su planteamiento era una grandiosa iglesia neoclásica de planta de cruz latina, con tres naves, que, claramente, se inspiraba en las trazas de San Pedro del Vaticano.
A pesar de tratarse de un modelo muy extendido en el mundo cristiano, el diseño fue desestimado, básicamente porque situaba el coro al fondo del presbiterio, lo que chocaba con la tradición española de enfrentarlo al altar, para así poder colocar un gran retablo.
Ventura Rodríguez sufrió un duro revés con el rechazo de su idea, no sólo porque vio herido su orgullo profesional, sino también porque, para él, esta obra significaba el punto culminante de su carrera.
De hecho, las malas lenguas afirman que el arquitecto aprovechó su influencia en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para poner trabas al proyecto que finalmente salió ganador, firmado por Francisco Cabezas (1709-1773).
La propuesta de Cabezas consistía en una gran iglesia de planta circular, cubierta con una cúpula de 33 metros de diámetro, que es la que ha llegado hasta nuestros días, si bien con sensibles variaciones introducidas posteriormente por otros autores.
Pero dejemos la descripción de todos estos detalles para otra ocasión o, mejor aún, os remitimos al citado reportaje de Viendo Madrid, todo un despliegue de documentación y fotografías, realmente espectaculares. Lo recomendamos de corazón.
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Interesante complemento al fantástico reportaje de Bélok, Jesús.
ResponderSuprimir¡Muchas gracias!
Hola Jesús, introduces un tema interesantísimo como es el de la ubicación del coro en las iglesias. Es una lástima que tengamos tantas catedrales góticas con el coro en medio de la nave principal obstruyendo la visión general y el sentido ascendente del espacio. Sin duda fue una etapa errada de desconexión entre liturgia y arquitectura. Estos dias hemos podido ver como Gaudí hizo compatible ambas cosas, y otras tantas, magistralmente.
ResponderSuprimirComo siempre ya me he desviado del tema central
Saludos.
Y pensar que aún no he llegado a visitar la basílica que si se llego a construir. A pesar de no saber apenas acerca de arquitectura, si he llegado a conocer a Ventura Rodriguez gracias a la gran variedad de obras que tiene repartidos por toda Madrid, y conocer esta pequeña anécdota acerca del artista lo hace... más humano, más personal. Me voy a leer ahora el resto del artículo de "Viendo Madrid". Un abrazote Jesús,
ResponderSuprimirHola Mercedes. Ésa era un poco la intención, complementar, en la medida de lo posible, el estupendo reportaje de Bélok. Un abrazo fuerte y buen fin de semana, Jesús
ResponderSuprimirHola Antonio. No te desvías del tema, todo lo contrario. Cuando publicamos el artículo de la Iglesia de los Dominicos, también me llamó la atención el tema del coro. Aunque aquí el problema era completamente distinto (pues no era una cuestión de retablo, sino de distribución espacial), fue muy acertada la solución que le dio Fisac. Ahora sí que yo me he desviado del tema, jeje. Un abrazo y muchas gracias, Jesús.
Hola Jaime. La verdad es que el siglo XVIII dio unos cuantos arquitectos madrileños de gran dimensión y talento (Ribera, Ventura Rodríguez, Villanueva). Les debemos mucho. Un abrazo muy fuerte, Jesús
No es por desmerecer a la actual basílica, pero para mi gusto, ojalá hubiera triunfado el proyecto fallido de Ventura Rodríguez. Después de haber leído el articulazo de Bélok y haberlo rematado tú con el tuyo, no sé qué hacer con el que tenía ya preparado.
ResponderSuprimirLo habéis "bordao". Enhorabuena.
¡Salud!
Gracias Manuel. Es verdad, hubiera sido la gran obra maestra de Ventura Rodríguez. Y nos quedamos sin ella... Bueno, la actual es también soberbia. Es como cuando te preguntaban de pequeño: ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? Jeje
ResponderSuprimirUn abrazo, Jesús
Ese proyecto hubiera sido una joya, una auténtica catedral para Madrid. San Francisco hubiera tenido por fin esa grandiosa cúpula "con tambor" y un proyecto neoclásico perfecto y de lujo. Ventura Rodríguez tuvo que tener una gran depresión, yaque ese proyecto era para él el más importante de su carrera. No entiendo como no le dieron a Ventura la dirección de las obras con su diseño, tendría que haber algo que no sabemos, porque en aquél entonces, era un arquitecto con mucho renombre y mucha profesionalidad y un buen número de obras le avalaban en Madrid. En fin, el caso es que no llegó a construirse y como tantas veces, nos quedamos con las ganas. Con respecto a lo que dice Antonio, opino igual que él, justamente en Toledo comentaba yo el Sábado eso mientras veía la catedral. Como narices construian el dichoso coro en medio e la nave?... quitando toda la perspectiva de grandiosidad del interior de la catedral. En Burgos que estuve el mes pasado más de lo mismo. Jesús, muchas gracias por tus palabras sobre mi post de San Francisco y por poner el enlace, me sacas los colores. Gracias a todo los que lo han visitado.
ResponderSuprimirHola Bélok. Opino igual que tú. ¡Qué mala suerte hemos tenido los madrileños que nos hemos visto privados de grandes proyectos, como éste de Ventura Rodríguez! De acuerdo también con lo de los coros, ¡qué destrozo de perspectivas!
ResponderSuprimirPor cierto, acabo de leer tu comentario en el blog de Mercedes y me solidarizo contigo con lo de las fotos. Pues no saben en Toledo (y en toda España) lo que se pierden sin tus magníficas fotografías!!
Un abrazo, Jesús
Por si a estas alturas aún interesa...
ResponderSuprimirCOROS EN LA NAVE
Los coros góticos ibéricos estaban en medio porque liturgia y espacio eran muy otros. Nosotros somos turistas post-románticos. Ellos eran canónigos agrupados en cabildo, con usos casi monásticos, no seculares, y anteriores a la contrarreforma. Así, el pueblo sólo "oía misa" tras los muros. Ritos y poderes cambian, lo que nos queda son los bienes históricos. Pero desde el XIX muchos coros se demolieron. Turistas y propietarios jugando con el patrimonio.
EL PROYECTO DE DON VENTURA
Sobre el tema, es muy interesante consultar el libro de Barriuso. Cuestiona la autoría de Cabezas de una forma sugerente que explicaría la controversia y el descarte de Ventura Rodríguez. En cualquier caso el arquitecto no satisfizo al cliente.
Por otra parte, el proyecto construido no se corresponde con el original. La obra sufrió muchos contratiempos (constructivos, económicos) e intrigas, con lo que el resultado está menoscabado. Por ejemplo, el tambor que se acabó eliminando habría dado un perfil más altivo a la iglesia. Valorarlo (y establecer comparaciones) es difícil porque no se conservan documentos del proyecto original.
Y, aunque el tamaño de la cúpula no es un mérito artístico superlativo, sí es un indicador del reto técnico y simbólico (léase "grandiosa"). En datos groseros:
San Pedro (ø=42m h=132m)
San Francisco de Hermosilla/Cabezas (ø=32m h=40m sin tambor)
San Francisco de Ventura (ø~12m h~40m)
Por último, para levantar los ánimos, Kubler en Ars Hispaniae dice que "No es tan notable como sus amigos pretendían; la fachada es un dócil esfuerzo para componer según las reglas con pocas rupturas, con rigidez respecto al plano y con regulares intervalos sin complicados cambios de ritmo. Pero con todo, es un edificio mucho mejor que la rotonda comenzada por Fr F. Cabezas". Para gustos, dolores...
Gracias Anónimo, por tus aportaciones, que (aunque sea a estas alturas, jeje) resultan sumamente interesantes y enriquecedoras.
ResponderSuprimirUn abrazo, Jesús