jueves, 16 de junio de 2011

El Puente Oblicuo

El Puente Oblicuo fue una de las primeras intervenciones urbanísticas realizadas dentro del proyecto Madrid Río. Se trata de una plataforma de uso peatonal y ciclista que prolonga sobre el cauce del Manzanares el llamado Salón de Pinos, una zona ajardinada poblada con árboles de esta especie, situada en las inmediaciones del Puente de Segovia.



El aspecto actual de este puente, a modo de gran paseo arbolado suspendido sobre el río, nada tiene que ver con el que tuvo cuando fue construido, como un viaducto más de la M-30. Fue diseñado en 1969 por los ingenieros Carlos Fernández Casado, Leonardo Fernández Troyano y Javier Manterola Armisén e inaugurado en 1974, coincidiendo con la apertura de la autovía de circunvalación.

Su mayor singularidad es, sin duda, la configuración oblicua que le da nombre, que, lejos de cualquier intención estética, fue adoptada siguiendo criterios estrictamente funcionales, que venían determinados por el trazado de la M-30. Había que salvar las aguas del río de modo gradual, sin los giros pronunciados a los que dan lugar los puentes convencionales, con objeto de facilitar al máximo la circulación.

La oblicuidad a la que nos referimos queda perfectamente reflejada en estos datos: mientras que el cajero por el que discurre el Manzanares tiene apenas cuarenta metros de ancho, la longitud del puente se multiplica casi por cuatro, hasta alcanzar los 155,5 metros.
















En lo que respecta a la estructura, el tablero está formado por una losa delgada de sección trapecial, que se apoya en varios grupos de columnas pareadas, separados cada uno de ellos por una luz de 25 metros. La anchura es de 15,5 metros.

Lo que antes era una calzada de varios carriles, saturada de tráfico, se ha convertido ahora en una apacible pasarela con jardines, mediante la cual se ponen en contacto los paseos de la Ermita del Santo, en la margen derecha del río, y de la Virgen del Puerto, en la izquierda.

La actuación paisajista emprendida dentro del proyecto Madrid Río fue dirigida por Ginés Garrido y Fernando Porras e inaugurada en el otoño de 2008. Consistió en la incorporación de una enorme jardinera longitudinal, de más de 820 metros cuadrados, con praderas y pinos, junto a la cual se extiende una acera peatonal y un carril ciclista.



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