lunes 10 de octubre de 2011

'Los atletas', de Fructuoso Orduna

Visitamos el Polideportivo Antonio Magariños, un complejo situado en el número 127 de la Calle de Serrano, anexo al Instituto Ramiro de Maeztu. Aquí se encuentra el grupo escultórico Los atletas, una singular obra de Fructuoso Orduna, que, por su aire épico y monumental, contrasta con la funcionalidad de los edificios que conforman su entorno.



Francisco Orduna Lafuente (1893-1973) fue un escultor navarro, que desarrolló buena parte de su carrera en Madrid. Fue discípulo de Mariano Benlliure (1862-1942), de quien tomó prestada su técnica detallista y minuciosa, aunque sin su riqueza expresiva.

Sus excelentes dotes como retratista le aseguraron una intensa actividad en el campo de la escultura urbana, que incluso se incrementó una vez llegado el franquismo, al asumir Orduna algunos de los postulados artísticos del régimen.

Precisamente a él se debe la primera estatua ecuestre que se hizo en España de Francisco Franco (1892-1975). La empezó en 1942 por encargo del Ministerio de Educación Nacional y, curiosamente, fue colocada en el Instituto Ramiro de Maeztu, donde cuatro años más tarde volvería a trabajar con Los atletas, si bien posteriormente fue llevada a la Academia de Infantería de Toledo.

Con el paso de los años, su estilo fue evolucionando hacia una mayor corporeidad y acentuación de las formas, en detrimento del movimiento, pero siempre dentro de la más pura ortodoxia.

Estos rasgos pueden apreciarse con toda claridad en Los atletas, donde el autor hizo un guiño a la estatuaria fascista italiana, tomando como modelo la serie de setenta figuras que decoran el Estadio de Mármoles del Foro Itálico, en Roma, que Benito Mussolini (1883-1945) mandó levantar en 1927.

Fructuoso Orduna comenzó a trabajar en esta obra en el año 1946. Proyectó seis estatuas independientes, para ser instaladas de manera alineada -y no en grupo como están ahora- en las gradas del Campo de Deportes del Instituto Ramiro de Maeztu.

La construcción en 1965 del Polideportivo Antonio Magariños, sobre terrenos antes ocupados por el citado campo, modificó la ubicación y disposición de las seis esculturas. Éstas fueron agrupadas en un mismo pedestal, como si se tratase de una única pieza, y trasladadas a la plataforma que da acceso al complejo deportivo.



A pesar de esta alteración, la configuración actual tiene su gracia. Desprovisto de la impronta grandilocuente con la que fue concebido, el conjunto adquiere un toque de modernidad, quizá nunca previsto por el autor, con el que se suaviza la marcialidad del proyecto original.

La obra está hecha en arenisca blanca, un material muy endeble, que hace peligrar su pervivencia más allá de un número limitado de años. Así pasó con los leones del Monumento a Alfonso XII, en El Retiro, realizados con el mismo tipo de fábrica, que tuvieron que ser rehechos completamente hace ya algunos lustros.

Las figuras presentan un gran realismo en su composición, aunque con cierta tendencia a la idealización. Están distribuidas en dos hileras, formando grupos de tres. Las de la cara frontal, mirando hacia la vía pública, representan a un lanzador de piedra con honda, a un remero y a un saltador de pértiga.

Las situadas en la parte posterior, con la vista puesta en los muros del polideportivo, están integradas por un lanzador de peso, un lanzador de martillo y un jugador de pelota.

Todas las estatuas están desnudas, al más puro estilo clásico. No se miran entre sí, lo que no impide que exista una tímida interacción, conseguida por medio de la armonización de las posturas y de los movimientos, estos últimos muy contenidos.

Artículos relacionados

- Las cuatro damas madrileñas de Manolo Valdés
- 'Espacio México'
- Accidente aéreo en la Calle Mayor
- 'La fuente y el río', de Pablo Serrano
- Joan Miró en Madrid

10 comentarios:

  1. Hola Jesús,
    Buen "enseñador" tuvo el tal Orduna. Con estilo propio, y nada que ver con el del maestro Benlliure, representa las tendencias clásicas de la época ensalzando el trabajo, la labor de equipo y el espíritu del deporte, con un toque de guerreros y gladiadores.
    No conocía ni el grupo escultórico ni a su autor. Otro conocimiento más gracias a vos.
    Un abrazo.

    ResponderSuprimir
  2. Muy interesante, Jesús. yo tampoco conocía a este autor ni por supuesto esta escultura, descrita con tanto detalle que dan ganas de ir a verla. Gracias por este post y descubrirnos cosas nuevas.

    ResponderSuprimir
  3. Hola Manuel:
    Gracias por el comentario. El conjunto tiene su gracia así colocado, quizá resulte ahora más impactante que en su disposición original, con las estatuas alineadas e indepedientes, alrededor de las gradas del antiguo campo de deportes del Ramiro de Maeztu. Por lo menos, se rebaja el aire clásico y grandilocuente con el que fue concebido.

    Un abrazo, Jesús

    ResponderSuprimir
  4. Hola Mercedes:

    De este escultor no tenemos mucho en Madrid, pero lo que hay es muy bueno: algunos conjuntos escultóricos funerarios, dos estatuas en la portada de la Escuela de Minas, la estatua de Alfonso XIII del Paraninfo de la Universidad Complutense... y este grupo de "Los atletas", que a mí me resulta muy curioso.

    Gracias y un abrazo, Jesús

    ResponderSuprimir
  5. Hola Jesus. Como no he estudiado en el Ramiro, ni lo mio ha sido el baloncesto, no he estado nunca alli, y por lo tanto no conocia este grupo escultorico.
    Gracias por descubrirnoslo, asi como al autor.

    Un abrazo.

    José Casado

    ResponderSuprimir
  6. Hola José:
    Ya somos dos con lo del baloncesto y lo del Ramiro, jeje!!! Pero, bueno, ahí están "Los Atletas", con ese aire marcial, un tanto trasnochado, pero con todo su encanto.

    Un fuerte abrazo, Jesús

    ResponderSuprimir
  7. Pues otro que no conocía esa escultura.

    ResponderSuprimir
  8. Hola Bélok:
    Gracias por tu comentario. Entre todos, vamos descubriendo los rincones desconocidos de nuestro Madrid.

    Un abrazo, Jesús

    ResponderSuprimir
  9. antonioiraizozOct 14, 2011 02:29 AM

    Hola Jesús, pues yo tengo que decír que lo conozco desde los 6 años, hace ya unos cuantos.
    Y lo mejor aún es que recuerdo su disposición original, como bien dices, coronando las gradas laterales a ambos lados de un pabellón central cubierto. Hasta jugábamos por debajo de las gradas con la posterior reprimenda del vigilante de los recreos! que recuerdos!
    Abrazos.
    Antonio

    ResponderSuprimir
  10. Hola Antonio:
    ¡Qué bueno! Me alegra conocer que pudiste ver las estatuas en su colocación original, lo cual quiere decir que eres uno de los alumnos del Maeztu, ¡toda una institución!

    Un abrazo, Jesús

    ResponderSuprimir

Comentarios recientes