lunes 21 de noviembre de 2011

La Iglesia de Santa Cristina

Visitamos la Iglesia de Santa Cristina, de estilo neomudéjar, situada en el Paseo de Extremadura. Fue proyectada en el año 1904 por Enrique Repullés y Vargas (1845-1922), autor de obras tan señaladas como la Bolsa de Comercio y el Monumento a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII, que estuvo en la Calle Mayor.



Si hay un estilo arquitectónico típicamente madrileño, ése es, sin duda alguna, el neomudéjar. Se forjó con la construcción de la desaparecida Plaza de Toros de Goya (1874) y alcanzó una rápida expansión a finales del siglo XIX y principios del XX, gracias al crecimiento urbano que Madrid estaba experimentando en aquella época.

Esta corriente artística llegó a convertirse en una especie de seña de identidad para los nuevos barrios que estaban apareciendo, con numerosos edificios públicos y de viviendas hechos en ladrillo, "a la manera mudéjar".

En cambio, no se prodigó tanto dentro del ámbito religioso, al menos en sus fases iniciales, al verse desplazada por estilos que, como el neorrománico o el neogótico, eran considerados netamente cristianos, sin connotaciones musulmanas.



Pese a ello, aquel momento de cambio de siglo nos legó unas cuantas iglesias neomudéjares, de gran belleza, que podemos contar con los dedos de una mano. Después vendrían muchas más, pero ya cuando el estilo se encontraba plenamente afianzado y se habían logrado superar los prejuicios de índole religiosa.

La de San Matías, en Hortaleza, fue la primera en levantarse. Fue diseñada en 1877, también por Repullés, quien dejó establecido el arquetipo de un templo simétrico, con la torre dispuesta en el eje longitudinal, descansando sobre la puerta principal.

Este patrón sería después replicado en San Fermín de los Navarros (1886-1891), de Carlos Velasco y Eugenio Jiménez Correa, y en la propia Santa Cristina (1904-1906).

La Iglesia de la Paloma (1896-1911), de Carlos Álvarez Capra y Dimas Jiménez Izquierdo, es otra valiosa muestra de arquitectura religiosa neomudéjar, aunque, en este caso, con un modelo constructivo muy diferente.



Historia

La Parroquia de Santa Cristina ocupa el lugar donde antes estuvo la Ermita del Ángel de la Guarda, creada en 1606 por la cofradía de porteros y demolida en 1783.

De esta pequeña construcción no queda más que el topónimo de Puerta del Ángel, con el que era conocida una de las entradas históricas de la Real Casa de Campo y que en la actualidad se aplica a una estación de metro y a una zona urbana.

Como curiosidad, cabe comentar que aquí se veneraba la imagen de un ángel, que fue rescatada de la antigua Puerta de Guadalaxara, uno de los accesos de la muralla cristiana madrileña, tras incendiarse en 1582.


El entorno de Puerta del Ángel en 1860, donde después se levantaría la Iglesia de Santa Cristina.

En 1892 la reina regente María Cristina de Habsburgo (1858-1929), segunda esposa de Alfonso XII, levantó sobre el solar de la primitiva ermita un asilo de párvulos para la educación y alimentación de niños pobres.

En 1904 Enrique María Repullés y Vargas recibió el encargo de hacer una iglesia para esta institución, que quedó bajo la advocación de Santa Cristina, por ser la onomástica de su fundadora. Las obras concluyeron dos años más tarde.

Desde 1907 el templo estuvo adscrito a la Parroquia de Santa María de la Almudena, que, en aquel entonces, estaba instalada en la iglesia del Convento del Sacramento, en la calle homónima, después de que su edificio original fuera derribado en 1868.

La Iglesia de Santa Cristina disfruta en la actualidad de rango parroquial propio, adquirido en el año 1941.


La zona de Puerta del Ángel en 1950, con la iglesia al fondo.

Descripción


La contribución de Repullés a la aparición del neomudéjar suele ser minusvalorada, ante la relevancia de la obra de Emilio Rodríguez Ayuso y Lorenzo Álvarez Capra, quienes sentaron las bases de este estilo con el proyecto de la ya citada Plaza de Toros de Goya.

Para Repullés el neomudéjar no sólo fue una propuesta arquitectónica, sino también el resultado de la "tensión nacionalista" que mostró a lo largo de su carrera, en su búsqueda de un estilo nacional, que pudiera condensar la esencia española, tal y como argumenta el catedrático Adolfo González Amezqueta.

El propio arquitecto dejó clara la validez del neomudéjar, en la crítica arquitectónica que él mismo realizó de la Plaza de Toros de Goya, "toda vez que éste fue adoptado, de común acuerdo, como verdaderamente español para el teatro de una fiesta eminentemente nacional".



La Iglesia de Santa Cristina refleja esa preocupación nacionalista de su autor, con soluciones muy depuradas, como corresponde a su periodo de construcción, varias décadas después del surgimiento del neomudéjar.

Repullés no dudó en mezclar rasgos neomudéjares y neogóticos, no porque el primer estilo dejara de serle útil a esas alturas de su carrera, sino porque de la conjunción de ambos surgiría un lenguaje genuinamente español, más potente aún que empleando solamente el neomudéjar.

Nos encontramos así con un templo en origen neogótico, pero de acabado neomudéjar, con una notable influencia toledana. Presenta una nave basilical, con capillas a los lados y una cabecera de planta octogonal con cinco lados vistos, en cuyo centro se eleva un templete, a modo de baldaquino.



Como se ha dicho, la torre campanario se encuentra en la parte posterior, prolongando el eje longitudinal. Es de cuatro cuerpos y en su base se abre un pórtico de planta cuadrangular, que custodia la entrada principal.

La decoración externa es profusa, con una sucesión de tonos ocres y rojizos, procedentes de la combinación de varios tipos de ladrillo, y numerosos adornos geométricos y arquerías ciegas.

Los vanos están formados por arcos apuntados, claramente neogóticos, que se acompañan de arcos de herradura, igualmente apuntados, en los accesos y en las troneras del campanario.



El interior sorprende por la presencia de elementos tanto neomudéjares, como el hermoso artesonado de la bóveda, como neoárabes y, más en concreto, alhambristas.

El alhambrismo fue una corriente decimonónica que, aplicada a las artes decorativas, proponía la recreación idealizada de los patios y salones de la Alhambra de Granada.

Estos detalles alhambristas pueden verse en el altar mayor, en el citado baldaquino y en una de las capillas laterales. Algo realmente curioso, porque, como hemos dicho, en aquellos tiempos los estilos de inspiración arabizante no se consideraban apropiados para una iglesia cristiana.

14 comentarios:

  1. Hola Jesús,
    Este mes no dejo de ir de sorpresa en sorpresa. Aquí comencé a tener mis primeros contactos religiosos, pues aquí hice, supongo que con seis o siete años, lo que llaman "mi primera comunión" y jamás me volví a preocupar de Santa Cristina. Ahora con tu reportaje y tu concienzudo análisis, me arrepiento de haberle olvidado.
    Me ha parecido recoleto, precioso e interesantísimo. Prometo que he de volver para rememorar experiencias sin duda olvidadas.
    Felicidades, gracias y un abrazo.

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  2. hola Jesus. Confieso que no la conozco, nada mas que de pasar por la puerta, pero ese estilo de construcción con reminiscencias arabes, y el ladrillo, siempre me han gustado.
    Precioso post y lugar. Gracias por enseñarnoslo.
    Un abrazo.

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  3. Hola Jesús,
    yo tampoco la conozco, gracias a tu artículo pondré remedio en cuanto pueda. Además de bonita, es todo muy interesante, ¡qué curioso lo de los detalles árabes (¡gracias por el enlace!), podemos añadirlos a la pequeña lista de alhambrismo en Madrid.

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  4. Hola Manuel:
    Eres toda una caja de sorpresas. Me alegro evocar esos momentos de la infancia y redescubrirte este edificio, realmente interesante. Bonito escenario para la "primera comunión"!!!

    Muchas gracias!!!

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  5. Hola José:
    Los buenos fotógrafos como tú seguro que descubrís muchos más detalles. La iglesia está repleta de perspectivas y ángulos maravillosos.

    Gracias por tu comentario. Un abrazo, Jesús

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  6. Gracias a ti, Mercedes, por tu labor divulgativa sobre el alhambrismo, que nos ha servido de guía a todos. Sí, es realmente curioso ese baldaquino y ese altar de estilo alhambrista, sobre todo en un templo religioso.

    Un abrazo, Jesús

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  7. Buenos días: Me ha encantado el artículo. Me bautizaron en Sta. Cristina y estudié en el colegio de al lado (también Sta. Cristina) desde párvulos hasta 3º de BUP, por lo tanto la iglesia y el barrio forman parte de mis primeros años de vida. ¿Sabíais que en esa iglesia, durante los primeros años de la guerra civil, estuvo instalada una cheka bastante activa? Un saludo, y enhorabuena por el blog y el trabajo tan interesante que llevas a cabo.

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  8. antonioiraizozNov 22, 2011 01:28 AM

    Hola Jesús, gracias a artículos como este voy superando poco a poco el prejuicio que tengo de partida con algunos neos y en particular con el neomudejar. Puede ser por ese empleo abusivo que tuvo, a veces con muy poca calidad, que lo llevó a ser seña de identidad y recurso para todo tipo de edificios, como bien apuntas al inicio.
    Pero con este caso nos descubres algo muy diferente, con un lenguaje rico, culto y lleno de matices.
    Un pequeño apunte, la cabecera es de planta octogonal con solo cinco lados vistos.
    Dentro del octógono se inscribe ese baldaquino cuadrado que me parece la "joya del templo".
    Abrazos.

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  9. Hola Nacaital:

    Muchas gracias por tus palabras, no se merecen. Me alegro haber hablado de un edificio "vivo", con tantas historias humanas a su alrededor, como la tuya. Resulta emocionante, ¿verdad? Curiosísimo lo de la cheka soviética. No tenía ni idea.

    Un abrazo, Jesús

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  10. Hola Antonio:
    Se te echaba de menos, jeje. A mí me pasaba lo mismo con todos los estilos "neo", no me sentía atraídos por ellos, tal vez porque los consideraba impostores. Pero con el trabajo de Bélok, del blog "Viendo Madrid", fui descubriendo poco a poco que había edificios "neos" bellísimos.

    Gracias también por ese apunte sobre la planta de la cabecera. Me dispongo a corregir el error ahora mismo.

    Un abrazo, Jesús

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  11. Ahora sí que no ha sido Manuel el que me quita la idea, has sido tú. Tengo el post preparado hace tiempo pero a falta de algunas fotos que no me gustaron y quisiera repetir. Ahora lo tendré muy difícil, ya que tu artículo además de completo, es perfecto.

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  12. Muchas gracias, Bélok, de verdad. Pero no dejes de publicar ese post, que, con tu maestría y buen ojo crítico, seguro que será un artículo de honor en esa gran enciclopedia madrileña que estás elaborando en tu blog. Además, tus fotografías son para enmarcar y me da la sensación de que esta iglesia te va a dar mucho juego.

    Un abrazo y gracias nuevamente, Jesús

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  13. Realmente, no era soviética. En el barrio había tres: la de la iglesia de Sta. Cristina, la del colegio de Maria Cristina, casi frente a la iglesia, y, la del Palacio de Bofarull, en el Paseo de Extremadura. Las "gestionaba" el PCE y las Juventudes Socialistas Unificados. Funcionaron desde julio de 1936 hasta el mes de noviembre, cuando los nacionales se aproximaron a la zona. Un saludo

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  14. Hola Nacaital.
    Muchas gracias por las nuevas aportaciones, muy clarificadoras.

    Saludos y buen fin de semana, Jesús

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