lunes, 11 de febrero de 2013

Las crecidas del Manzanares

A pesar de ser un río pequeño y poco caudaloso, el Manzanares ha protagonizado a lo largo de la historia numerosas riadas, que han arrasado con todo, incluso con robustos puentes de piedra. Basta señalar que el Puente de Toledo es heredero de tres puentes anteriores, que, en menos de un siglo, sucumbieron a las avenidas.

Hoy día prácticamente no existe ese riesgo. Los embalses de Santillana y El Pardo regulan el caudal del río, mientras que cinco presas urbanas, fruto de la canalización de la década de los cincuenta, se encargan de mantener un nivel de agua estable todo el año.

Retrocedemos en el tiempo para conocer esta asombrosa faceta de nuestro aprendiz de río. Empezamos en abril de 1884, cuando la revista La ilustración española y americana daba cuenta de una crecida, lamentándose de que el Ayuntamiento no hubiese emprendido acciones para "regularizar y encauzar el curso". En el dibujo inferior, puede verse el río en el entorno del Puente de Toledo.



En 1906 el Manzanares se embraveció y destruyó el Puente Verde de la Florida, una estructura de madera diseñada por Pedro de Ribera, que se alzaba muy cerca del actual Puente de la Reina Victoria. Ésta es la fotografía que publicó el diario ABC.



Cuatro años después, en 1910, se vino abajo el Puente de Garrido, igualmente hecho en madera, que fue levantado en la misma zona que el anterior. La desaparecida revista Blanco y negro ilustró la noticia con la siguiente imagen.



La historia volvió a repetirse en 1917. El Manzanares se llevó por delante otra pasarela peatonal, que estaba situada en las inmediaciones de la desaparecida Pradera del Corregidor, en la zona de San Antonio de la Florida.



La Pradera del Corregidor tampoco se libró de la furia del río y quedó inundada durante varios días. La siguiente fotografía de Mundo gráfico nos permite hacernos una idea de la magnitud de la crecida.



Avanzamos hasta 1936, antes del estallido de la Guerra Civil. Éste era el aspecto que presentaba el Puente del Rey, en aquel momento denominado Puente de la República, a punto de quedar sumergido por una avenida del Manzanares.



Vamos ahora con la impresionante riada del 5 de marzo de 1947, cuyos efectos podemos apreciar en las cinco fotografías siguientes, rescatadas y publicadas por David Miguel Sánchez Fernández en el blog ¿Dónde están los cines de Madrid?



La Piscina La Isla, una instalación de los años treinta construida sobre una isla natural del río, aguas arriba del Puente del Rey, estuvo a punto de desaparecer del mapa.



Fue necesaria la intervención de los bomberos y de las fuerzas de seguridad. Entre los numerosos destrozos causados, hubo que lamentar la destrucción de las pasarelas de acceso a la piscina.



La isla sobre la que fue levantado el complejo deportivo sucumbió bajo las aguas. Tanto las dos piscinas exteriores como la existente dentro del edificio que vemos en la imagen superior quedaron completamente anegadas.



Aunque la riada no provocó muertes, sí que se produjeron situaciones muy dramáticas, como el rescate en tirolina de varios empleados que habían quedado atrapados en las instalaciones de la piscina.



Saltamos hasta el año 1960 y nos dirigimos a Carabanchel, ya que en aquel año la Calle de Antonio López sufrió varias inundaciones, tras el desbordamiento del río.



En 1966 los mayores estragos se produjeron en la Avenida del Manzanares, en el tramo comprendido entre el Puente de Segovia y el Puente de Toledo.



El 24 de junio de 1995 una tormenta provocó una súbita crecida del caudal, inundando la M-30, que, por entonces, no estaba soterrada. Los vehículos que circulaban por la autopista quedaron atrapados y sus ocupantes tuvieron que ser rescatados en botes, a nado e, incluso, con buzos. La siguiente fotografía, que fue publicada por El País, se encuentra disponible, junto a otras, en la web Tiempo Severo.



El siglo XXI tampoco ha sido ajeno a la furia del Manzanares. En octubre de 2006, durante los trabajos de remodelación de la M-30, el río se salió de su cauce y sumergió los puestos de obra, maquinaria incluida.



Y terminamos en septiembre de 2008, varios meses después de inaugurarse el tramo subterráneo de la M-30, que transcurre pegado al cauce. Tras una tromba de agua, el Manzanares volvió a hacer de las suyas, anegando uno de los nuevos túneles.

14 comentarios:

  1. Hola Jesus. Si es que cuando se pone, pues se pone. Excelente documento de todos los arrebatos de nuestro rio.
    Como siempre, bien explicado y documentado, una gozada poder ver las imagenes antiguas!
    Un abrazo.

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    1. Hola José:
      Gracias por tu comentario. Como bien dices, nuestro río ha dado más de un susto a lo largo de la historia.

      Un abrazo muy fuerte, Jesús

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  2. Hola Jesús,
    ¡En algunas fotos parece el Ebro desbordándose!. Yo por si acaso no me meteré en la M-30 en época de crecidas.
    Has hecho un trabajo espectacular. Enhorabuena y un abrazo.

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    1. Hola Antonio:
      Gracias por tus elogios. Esperemos que nunca, nunca pase nada con la M-30. Es verdad que el río está muy domesticado (presas, canalizaciones, estanques de tormentas...), pero la naturaleza es la naturaleza.

      Un abrazo, Jesús

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  3. ¡Vaya recopilación de crecidas, Jesús!
    Nuestro río, como buen aprendiz, también lo intentó con unos cuantos desbordamientos. Recuerdo bien los estragos del 60 achicando con cubos en un local que teníamos en la Av. del Manzanares (y era de material de precisión).
    Magníficas imágenes.
    Un abrazo.

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    1. Hola Manuel:
      ¡Cuántas inundaciones ha sufrido la Avenida del Manzanares! Supongo que aquello que cuentas fue un auténtico estropicio. De vez en cuando nuestro pequeño río se venga de tantas mofas.

      Gracias y un abrazo, Jesús

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  4. Hola Jesús, ¡has hecho un trabajo magnífico!
    Qué barbaridad y qué curioso, mi querido Manzanares, a veces es que se enfada... :)

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    1. Hola Mercedes:
      Gracias. ¿Verdad que parece sorprendente? Pero ahí lo tenemos, bravo y enfurecido, no hay quien se meta con él.

      Un abrazo, Jesús

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  5. Parece que el rio tuviese la culpa,cuando somos las personas las incautas creyendo que se puede domar la naturaleza.
    Esto nos demuestra lo cándidos que podemos llegar a ser queriendo domar la naturaleza metíendonos en su territorio.
    Un saludo de G.M.P.,el artículo estupendo y lleno de información.

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  6. Hola G.M.P.:
    Pues tienes toda la razón, tarde o temprano la naturaleza vuelve a su sitio. En España tenemos alguna experiencia en ese sentido (ramblas en Levante que se urbanizaron y que se inundaron con trágicas consecuencias...). Esperemos que no pase nunca con los túneles de la M-30.

    Gracias por tu comentario y un abrazo, Jesús

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  7. Qué curioso! Viendo cómo es el río, nunca hubiera pensado que alguna vez hubiera habido crecidas en él!

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  8. Muchas gracias!! Me alegro de que te haya gustado. Saludos!!!

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  9. Un río pequeño pero matón!
    Saludos.

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