jueves, 18 de febrero de 2010

Santa María la Antigua




Cuando hablamos de iglesias mudéjares en Madrid, todo el mundo piensa en San Nicolás de los Servitas y en San Pedro el Viejo. Pero existe un tercer templo, que, pese a sus reducidas dimensiones, resulta crucial para entender la evolución de las corrientes arquitectónicas medievales en el centro peninsular.

Estamos refiriéndonos a la Ermita de Santa María la Antigua, situada junto a la tapia del Cementerio de Carabanchel, del que es oficialmente su capilla. Su situación periférica, muy alejada de las grandes rutas turísticas, ha sido un obstáculo para su conocimiento, pero ello no debe ensombrecer su enorme importancia histórica y artística.

Su gran particularidad es que ha llegado hasta nosotros prácticamente entera, con casi todos los elementos arquitectónicos primitivos. Constituye por ello un caso singular dentro de la comunidad madrileña, ya que lo más frecuente en los templos medievales de nuestra región es encontrarnos con trozos fragmentados de la estructura original. Así sucede, sin ir más lejos, con las citadas iglesias de San Nicolás y de San Pedro, de las que únicamente se conserva la torre.

Construida en el siglo XIII, Santa María la Antigua fue la parroquia del pueblo de Carabanchel, por entonces bajo la advocación de Santa María Magdalena. Perdió el rango parroquial a finales del siglo XV, cuando se produjo la despoblación de la zona y se fundaron dos localidades independientes, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. Posteriormente fue convertida en ermita.

Se dice que San Isidro (1080-1172) visitaba la iglesia con asiduidad y que aquí tuvo lugar el milagro del lobo, por medio del cual el santo, encomendándose a Dios en oración, consiguió salvar la vida de un burro del ataque de un lobo. Pero, si damos crédito a la tradición, habría que admitir la existencia de una edificación anterior, ya que San Isidro vivió con anterioridad a la construcción de la ermita.

Lo cierto es que el lugar estuvo habitado mucho antes de la Edad Media, como así avalan las excavaciones arqueológicas y trabajos de restauración realizados en 1998, que han sacado a la luz restos del siglo I. Es muy probable que la ermita se levantara sobre una antigua villa romana (en concreto, sobre unas posibles dependencias destinadas a los trabajadores). También se han hallado vestigios carpetanos.

La ermita es de planta rectangular y muy pequeña (apenas mide 12,20 metros de largo por 9,85 de ancho). Fue realizada en mudéjar toledano, estilo que penetró en la parte central y meridional de la actual Comunidad de Madrid en los siglos XII y XIII, mientras que las comarcas septentrionales de la región quedaron bajo la influencia del románico castellano-leonés.

La cabecera



Como era norma en las iglesias medievales, Santa María la Antigua tiene orientada la cabecera mirando hacia levante. Ésta consta de un ábside semicircular, con bóveda de cuarto de esfera, y de un tramo rectangular en el presbiterio, que actúa como elemento de unión con el cuerpo principal, sobrepasando en anchura al ábside y cubriéndose con bóveda de cañón.

El ábside está realizado en mampuesto, sobre el que se intercalan verdugadas paralelas de ladrillo. Presenta una único vano, formado por un arco de herradura apuntado hecho en ladrillo, con clara influencia del mudéjar toledano. Los canecillos de rollo que aparecen en la parte superior, bajo el alero, también son de este material.

El cuerpo principal

La fábrica del cuerpo principal es la misma que la de la cabecera, esto es, mampostería con hileras de ladrillo. Se estructura en tres naves, separadas por cuatro pilares y unidas a la cabecera a través de un arco triunfal. Éste tiene forma de herradura apuntada y se encuentra trasdosado por un arco lobulado.

Las naves se cubren con techumbre de madera, material que también domina la decoración interior. La ermita conserva la carpintería original, sobre la que aparecen diversos restos de pinturas medievales, tales como figuras geométricas, diferentes escenas de la vida de San Isidro y un escudo de la Corona de Castilla. Los colores predominantes son el rojo y el negro.

La portada



La portada, uno de los elementos arquitectónicos más destacados de todo el conjunto, está hecha enteramente en ladrillo y presenta una disposición saliente con respecto al muro. Se sitúa en la parte meridional, que es precisamente una de las mejor conservadas de la estructura.

Lo primero que llama la atención es que está inclinada hacia el suelo, al igual que el muro donde se integra, que parece estar cediendo a pesar de la resistencia del contrafuerte instalado posiblemente en el siglo XVII. Da la sensación de que todo ello puede venirse abajo de un momento a otro, pero, después de la restauración llevada a cabo a finales del siglo XX y según aseguran los expertos, esta posibilidad está descartada por completo.

La portada consiste en una caja rectangular de inspiración mudéjar, en la que se alojan tres arcos arquivoltados de medio punto, con el central decorado con doce lóbulos. Los apoyos se realizan a través de jambas en degradación.

La torre



La torre sorprende por su estrechez y lados desproporcionados. Presenta una planta rectangular de 5,70 metros de largo y tan sólo 2,25 de ancho, desde la que emerge una estructura de 20 metros de altura. Con una planta de tan reducidas dimensiones, la sujeción sólo es posible mediante una construcción maciza.

Así es hasta el campanario, que lógicamente es hueco para poder alojar las dos campanas existentes. Esta parte consta de seis vanos, dos por cada lado largo y uno por cada lado ancho, constituidos por falsos arcos, cuyo apuntamiento se ha conseguido mediante la aproximación de las hiladas de los ladrillos. El acceso al campanario se realiza desde una escalera de hierro exterior, instalada en el siglo XX en el muro norte.

La torre repite el mismo tipo de fábrica del ábside y del cuerpo principal, exceptuando el campanario, realizado enteramente en ladrillo, y los esquinales, construidos igualmente con este material.

Elementos no medievales

Además de los elementos medievales que han llegado hasta nuestros días, el templo integra añadidos de siglos posteriores, fruto de las obras de consolidación y mejora llevadas a cabo en el siglo XVII, realizadas a raíz de la canonización de San Isidro en 1622.

En esta reforma, la ermita fue ampliada con dos naves adicionales y dos construcciones adosadas, la sacristía y una casa junto al muro este. Es probable que el contrafuerte que aparece en la parte meridional también corresponda a esta época.

Localización


Vista del entorno de la ermita, a partir de una imagen aérea de 'Páginas Amarillas'.

La iglesia de Santa María la Antigua se ubica en la confluencia de la Calle del Monseñor Óscar Romero con el Camino del Cementerio. Está pegada a la tapia del Cementerio de Carabanchel, como puede verse en la parte superior de la imagen, muy cerca del solar de la desaparecida cárcel del mismo nombre, que aparece en la esquina inferior izquierda de la fotografía. Pese a su enorme valor histórico-artístico, el templo se encuentra en una zona sin pavimentar y fuertemente degradada.


Panorámica de Carabanchel en 1959. La ermita aparece a la derecha, con los muros enfoscados y pintados de blanco. A la izquierda puede verse la antigua cárcel, demolida en el año 2008.

Por favor, basta ya

13 comentarios:

  1. jajajajajaja. No me lo puedo creer....
    Tenía la entrada preparada a falta de unas fotos que he hecho hoy mismo, y me encuentro con tu post. jajajajaja.
    Esperaré algún tiempo en publicar el mío entonces.

    Muy bueno el artículo. Te felicito

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  2. Hola Bélok. Conociendo la calidad de tus fotos y textos, estoy deseando que llegue ese momento. Lo siento de veras. Un abrazo, Jesús

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  3. Hola Jesús, completísima y fantástica descripción de esta iglesia, muy desconocida (al menos hasta ahora). Tengo la suerte de haberla visitado y pensaba que era un buen tema para un post... :-))
    (es broma)
    La verdad es que es una de esas joyas que esconde Madrid y merece que le demos su valor, muchas gracias.
    saludos
    Mercedes

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  4. Gracias Mercedes (broma incluida, jeje). La verdad es que es una pena que esta iglesia se encuentre tan lejos del centro, pero tal vez haya sido esto lo que ha conseguido salvarle de la piqueta. Un abrazo, Jesús

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  5. Hola, hola
    A mí me ha pasado lo mismo, estuve hace unas semnas haciendo fotos para preparar una entrada y ohhh, sorpresa, me encuentro tu magnífico trabajo. Me he documentado un poco con tu entrada, pero por supuesto he incluido tu blog en referencias.
    Por cierto, me encanta tu blog y lo bien que lo tienes actualizado, ánimo!!!
    Ya me tienes siguiéndote, jeje
    Un saludo

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  6. Hola Jembres:
    He visto tu reportaje, que me parece estupendo (gracias por descubrirme ese interior, que yo no tuve oportunidad de conocer). No conocía tu blog, llevo tan poquito tiempo en esto que aún tengo mucho que descubrir. Felicitaciones por tu trabajo y rigor. Muchas gracias de nuevo, Jesús

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  7. Cuando era pequeño (tengo 42) jugaba justo al lado de la ermita, todo era una descampado antes de que se edificaran todo los bloques. Solamente existian un par de chabolas y la casa de un pastor que por allí soltaba sus ovejas. Todo el barrio ha cambiado a excepcion de esta zona de la ermita que permanece igual y que te hace recordar otra epoca.

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  8. Hola Anónimo! Gracias por tu comentario, se agradece de verdad. Un saludo

    Hola Anónimo!! Gracias por tu testimonio. Realmente resulta increíble que un monumento tan humilde y aparentemente tan endeble haya sobrevivido prácticamente intacto, en medio de tanta voracidad urbanística. Gracias de verdad!! Un saludo, Jesús

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  9. Además de esa Ermita existen unos restos arqueologicos importantísimos ocultos durante siglos y que deben ser conocidos por todos los madrileños, lo sabía el padre de la Emperatriz Eugenia de Montijo y muchos nobles mas, patrimonio conoce de su existencia y no quieren hacer nada, intentaron hacer una carretera que hubiera puesto en peligro el entorno y la Ermita, salieron restos y los ocultaron con tierra traida del manzanares, en otros paises les darian la importancia que tienen, debemos saber nuestra Historia en toda la Comunidad de Madrid.

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  10. Hola Anónimo:

    Y no sólo lo que está por descubrir (o intencionadamente oculto), sino lo que ya se ha descubierto e impunemente se ha destruido (y no hablamos de años pasados, cuando no existía ningún tipo de sensibilidad arqueológica, hablamos de tiempos muy actuales, caso de las obras de Madrid Río).

    Gracias por tu comentario. Un abrazo, Jesús

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  11. Es intolerable lo que muy bien denúncias con la última fotografía del reportaje,los"cultos"de hoy no saben valorar nuestra historia,recuerdo hace muchos años mi visita a la Catedral de Granada y unos leones espléndidos de mármol blanco habían sido garrapateados por los "ilustrados"de la época,el guía que llevábamos nos dijo,aquí han firmado todos los "cerebros"que nos visitan,una verguéza de país,¿alguna vez aprenderemos a respetar nuestra cultura?
    Un saludo de G.M.P.

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  12. Hola Anónimo:
    Es algo que me da muchísima rabia. No puedo comprender cómo, en una época de tantos avances sociales y culturales, haya gente que "graffitee". Es intolerable.

    Muchas gracias por tu comentario. Saludos!!

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