miércoles, 5 de mayo de 2010

La Marca Media: el puente musulmán del Grajal


Vista del puente, sobre el río Manzanares, a su paso por el término municipal de Colmenar Viejo.

La Marca Media era una de las demarcaciones territoriales de Al Ándalus. Por su situación al sur del Sistema Central, haciendo frontera con los reinos cristianos de la mitad norte peninsular, jugó un papel fundamental entre los siglos IX y XI, como garante de las posiciones musulmanas.

Este territorio, coincidente en gran parte con la actual Comunidad de Madrid y otras provincias del centro de España, fue fortificado mediante un complejo sistema defensivo, del que surgieron fortalezas como las de Madrid, Alcalá de Henares y Villaviciosa de Odón, entre otras plazas.

De ellas nos han llegado vestigios tan singulares como la muralla de la Cuesta de la Vega, el castillo de Alcalá la Vieja y los restos arqueológicos de Calatalifa, respectivamente.

Dentro de este contexto militar, también fue creada una red de atalayas, muy estructurada, que se encargaba de vigilar los pasos de montaña de la Sierra de Guadarrama y de Somosierra, puntos considerados de especial peligro.

Las diferentes torres-vigía se comunicaban entre sí mediante 'humadas', que alertaban a las tropas ante posibles incursiones cristianas. Muchas de ellas aún se mantienen en pie, caso de las existentes en Torrelodones, Venturada, El Vellón o El Berrueco.

Mucho menos conocida que estas construcciones es la calzada militar que, bordeando la parte meridional del Sistema Central y siguiendo la dirección norte-sudoeste, unía las distintas atalayas y ciudadelas existentes entre los valles del Jarama y del Tiétar.

Aunque quedan muy pocos rastros de esta vía, sí que perviven diferentes puentes, erigidos para facilitar el paso de los distintos ríos con los que tropezaba el camino. Cabe datarlos en algún periodo indeterminado comprendido entre los siglos IX y XI, a lo largo del cual tuvo lugar la fortificación de la Marca Media, tal y como acaba de señalarse.

Algunos de ellos, como los del Pasadero (Navalagamella) y de la Alcanzorla (Galapagar), han conseguido llegar a nuestros días conservando intacto su aspecto original.

Otros, en cambio, han sufrido transformaciones de tal calado, que difícilmente podría adivinarse que tuvieron un origen islámico, como así ocurre con los puentes medievales de Talamanca de Jarama y de San Martín de Valdeiglesias.

Un puente claramente andalusí

Nos detenemos en el Puente del Grajal, que se levanta sobre un desfiladero del río Manzanares, en el actual municipio de Colmenar Viejo. Pese a haber sido objeto de intervenciones posteriores, que han alterado su fisonomía primitiva, todavía mantiene rasgos que avalan su inconfundible factura andalusí.

Su tablero resulta especialmente revelador, pues sus medidas entran en consonancia con las de los citados puentes del Pasadero, sobre el río Perales, y de la Alcanzorla, sobre el Guadarrama. Tales similitudes no pueden ser fruto de la casualidad, sino que, con toda seguridad, responden al mismo plan general.

En concreto, presenta una anchura de 3,34 metros, equivalente a seis codos rassasíes, que, junto con los cinco codos, eran los dos anchos más utilizados en los puentes musulmanes.


Vista del tablero.

Asimismo, el Puente del Grajal no descansa directamente sobre la roca, sino en una especie de zócalo, que, además de ser un punto de apoyo, permite encauzar la corriente. No sólo se trata de una pauta arquitectónica característica de Al Ándalus, sino que la técnica constructiva empleada, mampostería con cal, revela igualmente esta procedencia.


Detalle de uno de los zócalos sobre los que se apoya la estructura.

Del mismo modo, hay que destacar que, en una dehesa cercana al puente, se descubrieron en el año 2004 unos enlosados, que muy bien podrían corresponder a algún tramo de la vieja calzada militar, a la que tantas veces hemos hecho referencia.

Hipótesis que parece quedar ratificada por la proximidad de dos atalayas musulmanas, una en el término municipal de Hoyo de Manzanares, conocida como La Torrecilla, y otra en el de Torrelodones, ubicada junto a la A6.

El Puente del Grajal consta de un único arco de medio punto, de diez metros de luz. Presenta fábrica de piedra de granito, encajada en la estructura mediante mampostería, excepto en las dovelas, que están formadas por sillares regulares. Su rasante es alomada.

Se halla en un paraje de alto valor ambiental, protegido por su inclusión dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.

A su lado se alzan otras dos construcciones de interés histórico: aguas abajo existe otro puente, realizado en el año 1895, por el que pasa la carretera comarcal M-618, y aguas arriba se encuentra la central hidroeléctrica de El Navallar, inaugurada en 1908 por el rey Alfonso XIII.


El puente desde la margen derecha del Manzanares.

3 comentarios:

  1. Es un puente precioso, Jesús, por desgracia no lo conozco, bueno, ahora un poco sí.
    Y el artículo, como todos los tuyos, completísimo e interesantísimo, me lo guardo :-)

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  2. Conozco bien ese puente. Hace años ya de cuando iba muy cerca de allí a bañarme. Cierto que está algo tocado, pero indiscutiblemente sigue guardando el pelaje y pedigrí que hereda. Tengo algo guardado en mi corazón de una historia de adolescente que me ocurrió apoyado sobre él. El paraje que rodea el puente era un sitio precioso, hace ya muchos años que no paso por allí y no sé como seguirá.

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  3. Hola Mercedes. Gracias por el comentario. La región posee un interesante patrimonio andalusí, tal vez muy desconocido. Un abrazo!!!

    Hola Bélok. Me alegro de haber despertado buenos recuerdos!!! La verdad es que el río ahora baja muy contaminado, seguramente por los vertidos de los pueblos del curso alto del Manzanares. Una pena. Saludos y gracias, Jesús

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