jueves, 16 de septiembre de 2010

El Puente del Rey

Entre todos los puentes que cruzan el río Manzanares, el del Rey es, tal vez, el que ha recibido peor trato a lo largo de la historia. No sólo por las mutilaciones de las que ha sido objeto, sino también porque el entorno urbano para el que fue diseñado ha sido profundamente transformado con el paso del tiempo.


Vista parcial del puente, en 1901.

Historia

El puente actual es heredero de un proyecto inacabado de Juan de Villanueva (1739-1811), puesto en marcha en plena invasión napoleónica.

Respondiendo al deseo de José I (r. 1808-1813) de disponer de un paseo privado que uniese el Campo del Moro con la Casa de Campo, el arquitecto madrileño concibió un camino en línea recta, a través de un pasadizo subterráneo, excavado bajo el actual Paseo de la Virgen del Puerto, y un puente sobre el río Manzanares.

Sin embargo, Villanueva solamente pudo terminar el túnel, que abrió sus puertas en 1810, un año antes de su muerte. El puente no pudo llevarse a cabo por falta de presupuesto y fue sustituido por una simple pasarela de madera, para uso exclusivo del rey y su séquito.

Fue su discípulo Isidro González Velázquez (1765-1829) quien, retomando la idea de su maestro, construyó el puente de piedra que ha llegado hasta nosotros, con el que se daba continuidad a la gruta del Campo del Moro, poniendo en contacto el Palacio Real con la Casa de Campo.

















El puente con su fisonomía primitiva, en dos imágenes anteriores a 1925.















El Puente del Rey fue inaugurado en 1816, durante el reinado de Fernando VII (r. 1813-1833). Inicialmente constaba de seis ojos, pero, en 1925, le fueron eliminados dos, para adaptarse al ancho del río, al que dio lugar la primera canalización del Manzanares.

En la década posterior, el gobierno de la Segunda República (1931-1939) procedió a ensanchar su tablero (de 4,7 a 25 metros), con objeto de facilitar el acceso de los madrileños a la Casa de Campo, que, en 1931, dejó de pertenecer a la Corona para pasar a manos municipales.















Vista aérea del Manzanares hacia 1950. El puente aparece con sólo cuatro ojos y con un tablero mayor que el original. Por encima puede verse la Piscina de la Isla.

En los años cincuenta del siglo XX, el proyecto ideado por Villanueva y materializado por González Velázquez quedó completamente desvirtuado, con la creación de un eje viario entre la Plaza de España y la Carretera de Extremadura, que derivó hacia el puente todo el tráfico rodado.

El puente dejó de tener una utilización recreativa, como nexo de dos espacios pensados para el esparcimiento, como son el Campo del Moro y la Casa de Campo, para convertirse en un nudo circulatorio, absorbiendo los vehículos que entraban a Madrid desde la zona oeste.

Esta función quedó remarcada posteriormente, cuando, en la década de los setenta, comenzó la construcción de la M-30, que significó la desaparición de la conexión entre el Campo del Moro y la Casa de Campo.

Con las obras de soterramiento de la M-30, que se ejecutaron entre 2004 y 2007, se ha intentado recuperar el proyecto original de principios del siglo XIX, al menos parcialmente. Liberado de la circulación de vehículos, el puente ha vuelto a tener un uso preferentemente peatonal, como vía de acceso a la Casa de Campo.

En cualquier caso, la polémica ha acompañado a algunas de las intervenciones realizadas en el entorno del puente. Sobre todo en referencia a la Puerta del Rey, la entrada principal de la Casa de Campo, cuyo aspecto primitivo ha sido sustancialmente modificado, y al Túnel de Bonaparte, que ha quedado cubierto con bloques de hormigón, en una de sus bocas.

Descripción

En su configuración actual, el Puente del Rey está formado por cuatro ojos de medio punto rebajados, que se apoyan en pilas custodiadas por seis tajamares de forma triangular, tres por cada lado.
Los situados aguas arriba están coronados con sombreretes piramidales, mientras que, en la otra cara, el remate es cónico. En ambos casos, son gallonados.

La fábrica es de piedra de granito, aunque también hay partes hechas en caliza, como los medallones que decoran el espacio comprendido entre la línea de imposta y las dovelas de los arcos.

El antepecho está constituido por estructuras pétreas aisladas, que se unen entre sí mediante una barandilla de hierro forjado.

El puente presenta un aspecto aplanado, como si se tratase de una plataforma grande y pesada, extendida sobre el río. Ello es consecuencia de las intervenciones acometidas en el primer tercio del siglo XX, realizadas con criterios más funcionales que artísticos, que alteraron fatalmente el diseño original de González Velázquez.

La canalización del río incrementa aún más la citada sensación de rigidez, al quedar el puente encajonado entre los muros del canal, con los arcos de los extremos pegados a los mismos, sin ningún tipo de separación.

Para más inri, el puente se encuentra en medio de una de las presas que regulan el río a su paso por la ciudad, en un punto de gran profundidad.

Cuando la presa está llena, y esto sucede la mayor parte del tiempo, el nivel de las aguas prácticamente llega hasta las dovelas de los arcos, sumergiendo la práctica totalidad de las pilas y de los tajamares.



La imagen superior corresponde a abril de 2008, en un momento en el que la presa estaba llena. La inferior es de febrero de 2010, con la presa sin colmar.

8 comentarios:

  1. Super interesante, muy completo (como siempre), y demostrando cariño por esta maltratada construcción... ¡un diez!
    gracias una vez más Jesús.

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  2. Muchas gracias a ti, Mercedes! Un fuerte abrazo y feliz fin de semana!!!!

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  3. que bonitas las palabras de Gómez de la Serna sobre nuestro Manzanares, te hacen verlo con otros ojos.

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  4. Gracias Pilar. La verdad es que Gómez de la Serna aporta una nueva visión de las cosas, a fuerza de hacerlas cotidianas, quitándoles toda grandilocuencia y poníéndolas en su sitio, desde un tono divertido y ameno!! Un abrazo, Jesús

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  5. Sería un artículo muy interesante si no fuera porque los datos no son correctos. No obstante, celebro su interés y acercamiento.

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  6. Gracias Anónimo, pero ¿a qué te refieres con lo de los datos incorrectos? No entiendo muy bien...

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