lunes, 13 de junio de 2011

Puerta Cerrada, una postal casi perdida

Los célebres murales de Puerta Cerrada, todo un icono de la ciudad, están poco a poco desapareciendo, sin que las autoridades municipales hagan nada para evitarlo. La última pérdida se produjo hace escasas semanas, de tal modo ya sólo quedan tres de las seis pinturas que se hicieron originalmente.

Estos murales fueron realizados en 1983 por el diseñador Alberto Corazón (1942), a partir de una iniciativa del por entonces alcalde Enrique Tierno Galván (1918-1986). Se trataba de embellecer un espacio dominado, en dos de sus flancos, por destartaladas medianerías, que le daban un aspecto parco y desordenado.

La solución de los murales no pudo ser más exitosa. La plaza pronto se convirtió en uno de los lugares más fotografiados de Madrid y no hubo guía turística que no incluyera entre sus páginas alguna imagen de la renovada Puerta Cerrada.

Lamentablemente, cada vez queda menos que fotografiar. Del grupo de tres murales situados en la parte suroccidental del recinto, junto a la embocadura de la Cava Baja, únicamente se conserva uno.

En febrero de 1995 fue destruido el famoso 'gallo carnicero' de Alberto Corazón, a causa de una obras llevadas a cabo en la medianería donde había sido pintado. Y en esta primavera acaba de esfumarse el paisaje de vivos colores que estaba al lado, debido a la demolición del edificio que le servía de soporte.

Únicamente sobrevive el bodegón de frutas y verduras situado en la esquina de la Cava Baja, aunque se hace necesaria una urgente restauración, no sólo para corregir los efectos del paso del tiempo, sino más bien para reparar lo que ha hecho el hombre, como los adheridos de cemento que surcan la superficie.



Vista de los murales en una antigua postal de los años ochenta del siglo XX y en una fotografía del 9 de junio de 2011.

Con respecto al otro grupo, que se ubica en el lado oriental de la plaza, inicialmente había tres murales. Uno de ellos era un trampantojo que simulaba una fachada decimonónica, donde, subido en una falsa cornisa, había dibujado un pintor de brocha gorda, acompañado de un gato.

Esta pintura desapareció tras la apertura de varios balcones en lo que antes era una medianería. Es decir, la fachada ficticia ha terminado siendo sustituida por una fachada real, sin que la mayoría de los madrileños se haya dado cuenta del cambio.

El resultado final es que, de este grupo pictórico, sólo se mantienen en pie dos murales: uno de ellos es una esquematización del viejo lema de la villa Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son y el otro es un trampantojo, a modo de celosía con una enredadera.

Al igual que en el caso anterior, su estado de conservación es lamentable. Del primero ha desaparecido la superficie acuática que Alberto Corazón dejó pintada, mientras que la parte inferior del segundo se encuentra llena de graffitis. Sin duda, un triste espectáculo.



En la fotografía superior (propiedad de Oronoz) puede verse el trampantojo que había en el edificio de la izquierda, sustituido en la actualidad por una fachada real (imagen inferior, tomada el 9 de junio de 2011). La comparativa también permite comprobar el deterioro sufrido por los murales, con la desaparición incluso de algunos dibujos originales.

10 comentarios:

  1. ¿Pero lo han tirado de verdad? Es que no doy crédito. ¿No hay una normativa que proteja e impulse la protección de todos estos murales que tenemos en Madrid? Es que me cuesta tanto creer que, de la noche a la mañana, se puedan llevar por delante este tipo de obras. Muchas gracias por la información.

    ResponderEliminar
  2. Hola Anónimo:
    Pues sí, sorprende que estos murales (y hay unos cuantos en Madrid) no tengan ningún tipo de protección, pero más sorprende que el ayuntamiento conceda licencias de obras sin poner ningún tipo de condición a los propietarios que las realizan, en relación con las pinturas.

    Saludos y gracias, Jesús

    ResponderEliminar
  3. Hola Jesus. Soy José Casado. Yo creo que ya estamos curados de espantos, en lo referente a nuestros ediles, en materia de historia y cultura. Debemos sorprendernos? pues si, pero no extrañarnos, cada vez son más cavernicolas.
    Un abrazo y gracias por mostrarnos el antes y el ahora.

    ResponderEliminar
  4. Hola José:
    Creo que das en la diana: el problema de "estar curados de espantos" es que limita nuestra capacidad de reacción.

    Un abrazo y muchas gracias por tu comentario, Jesús

    ResponderEliminar
  5. Hola Jesús,
    Hace tiempo hice un artículo sobre los Trampantojos y murales, que me gustan mucho, y el inicio fue porque iba a salir una ley nueva por la que el mantenimiento, en lugar de ser a cargo del ayuntamiento, sería a cargo de los vecinos, y eso claro, hacia esperar la desaparición de algunos, debe ser caro mantenerlos. No se qué paso con dicha ley, pero ya ves lo que pasa en Puerta Cerrada. No sabía que había desaparecido otro, qué pena.
    Gracias por el post

    ResponderEliminar
  6. Hola Mercedes:
    Conozco ese artículo que escribiste, que se ha convertido en toda una referencia sobre el tema. Es fantástico!!

    Lo de la ley dice mucho del escaso interés del ayuntamiento. Esos murales y trampantojos, casi todos de los años ochenta, terminarán desapareciendo. Es una verdadera pena. Al menos quedará ese estupendo artículo tuyo, a modo de inventario.

    Ya ves lo que está pasando en Puerta Cerrada. De seis quedan tres y eso que este lugar se había convertido en una postal representativa de Madrid.

    Muchas gracias y un abrazo, Jesús

    ResponderEliminar
  7. Hola Jesús, un buen artículo de denuncia. Siempre me ha llamado la atención el escaso respeto que parece predominar en una zona que, cómo bien dices, es una de las más emblemáticas y visitadas de Madrid.

    ResponderEliminar
  8. Hola Mcarmen:
    Gracias por tu comentario. Pues es verdad, la falta de respeto no sólo es en relación con los murales, sino en general. Y si no, cómo se explica que se haya tirado el edificio donde estaba el mural, tan representativo del Madrid de los Austrias.

    Un abrazo, Jesús

    ResponderEliminar
  9. Hola Jesús,

    Felicidades por el post, me ha encantado ver el antes y el después.

    Soy estudiante de arquitectura y he estado buscando información del edificio pero no he conseguido encontrar nada, ¿sabrías decirme por qué lo demolieron?

    Muchas gracias,

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  10. Hola Helena:
    Me alegro de que te haya gustado. El edificio se encontraba en muy mal estado. Estaba apuntalado y, debido a su arruinamiento, ya no tenía inquilinos, salvo en la planta baja, ocupada por un bar. Creo que ésta fue la razón de su demolición, su estado absolutamente ruinoso, con riesgo de caerse.

    Saludos cordiales, Jesús

    ResponderEliminar