martes, 10 de enero de 2012

La casa de Ricardo León, en Torrelodones

Uno de los atractivos de la Sierra de Guadarrama son las suntuosas residencias surgidas a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Fueron erigidas por burgueses acomodados, nobles de nuevo cuño, intelectuales, militares y políticos de renombre, que buscaban un lugar para el descanso, en contacto con la naturaleza.

Estas construcciones heredaban el espíritu de las viejas quintas nobiliarias que proliferaron en las afueras de Madrid en los siglos XVIII y XIX, pero desde un planteamiento arquitectónico más cercano a la mansión que al palacio propiamente dicho, en el que la verticalidad estaba permitida.

Eran soberbios edificios, realizados con gran despliegue de medios, que expresaban la posición social de sus propietarios. Los estilos eran muy variados, con profusión de modelos historicistas o de inspiración regional, entre los que no podía faltar una idealización de la vivienda rural guadarrameña, con la piedra berroqueña como indiscutible protagonista.


La casa de Ricardo León en 1935. Hemeroteca de 'ABC'.

Nos dirigimos hasta Torrelodones en busca de una de las residencias más impresionantes de la sierra madrileña. Se trata de la casa de Ricardo León (1877-1943), un novelista, poeta y académico encuadrado dentro del modernismo, que no es muy conocido en el momento actual, pese a que fue uno de los autores más prestigiosos y de mayores ventas de su época.

El escritor bautizó a la finca con el nombre de Santa Teresa, personaje por el que sentía verdadera pasión. Además, su cumpleaños era el 15 de octubre, día en el que la comunidad católica festeja a la santa abulense.


Puerta de acceso a la finca.

La mansión está situada en la Colonia del Rosario, como se conocía antiguamente a esta parte de Torrelodones, en la actual Calle de Antonio Lasso, justo en el límite con Galapagar.

Se encuentra cerca de otros palacetes, igualmente edificados a principios del siglo XX, como Panarras, que fue propiedad del político Manuel García Prieto (1858-1938); el Canto del Pico, donde vivió el coleccionista de arte José María del Palacio (1866-1940); o El Pendolero, que perteneció al estadista Antonio Maura (1853-1925).

La casa se convirtió en un importante foco cultural. A ella acudían figuras literarias de la talla de Jacinto Benavente (1866-1954), José Martínez Ruiz "Azorín"(1873-1967) o Camilo José Cela (1916-2002), que iba a ver a Ricardo León para pedirle consejo sobre la edición de su novela La familia de Pascual Duarte.

Otro de sus ilustres visitantes era el ya citado Maura, al que el escritor consideraba como su mecenas.

Pero Santa Teresa también fue escenario de hechos trágicos. El 9 de octubre de 1936 sufrió el ataque de un grupo combinado de milicianos y guardias de asalto, en el que resultó muerto Fernando León Garrido, hijo pequeño del autor, al ser aplastado contra una puerta.



La mansión en dos postales antiguas.

La casa está levantada enteramente en granito, en forma de sillares en los vanos, en los esquinales y en la fachada principal, mientras que los muros se revisten con mampostería. Los tejados son de piedra de pizarra.

Estos materiales le confieren un aire inequívocamente escurialense, como el propio escritor se encargó de subrayar al referirse a la finca como su "pequeño Escorial".

Aunque tal vez el elemento más típicamente herreriano sea el enorme chapitel con el que se cubre la torre. Ésta es de planta cuadrangular y en su parte superior se abre un espléndido un mirador porticado, que se orienta al valle del río Guadarrama.



Ricardo León vivió en esta casa desde 1922 hasta su muerte, en 1943. Según sus propias palabras, “ya hacía bastantes años que tenía mi hogar encendido en esta quinta, que quise que fuera casa para vivir y morir, con la doble ilusión de un retiro apacible y de una labor espiritual que me dispusiera dignamente para el descanso eterno".

“Aquí, frente a las cumbres carpetanas, con el martillo sobre el yunque, vuelvo a sentir muy dentro los oleajes del mar, del mar sagrado de España”.

A pesar del tiempo transcurrido, Santa Teresa sigue manteniendo el esplendor de sus primeros días, gracias al celo de los herederos del escritor. En ella se guarda su archivo, con cientos de documentos sobre su vida y obra, además de numerosos objetos personales.

Véase también

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- El arroyo de Trofa
- La Fuente de El Caño
- Los telégrafos ópticos de Cabeza Mediana y Torrelodones
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- La Presa de El Gasco, el sueño de un Manzanares navegable

9 comentarios:

  1. Hola Jesús,
    Siempre envidié esas "casitas" al pasar por El Plantío, La Navata, Galapagar, El Espinar, etc. ¡Qué le voy a hacer! será mi espíritu hijodalgo de los Vargas.
    Tengo que reconocer con cierto rubor que no he leído nada de Ricardo León, yo lector insaciable de autores patrios y foráneos...que merezcan la pena. Lo remediaré en cuanto acabe las obras completas de Pedro Antonio de Alarcón, que también llevó una vida un tanto intensa.
    Gracias por descubrirme con tu artículo a este personaje que por tus apuntes parece interesante.
    Un abrazo.

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  2. Hola Jesús,
    Hace poco propuse a la redacción de la revista municipal de Torre publicar una serie sobre el patrimonio arquitectónico que va quedando en pie antes de que desaparezca, me miraron como si hablase en chino y que no sabían a qué casas me refería.
    Santa Teresa siempre me ha fascinado y la imagino como escenario perfecto de un drama de Ruiz Zafón.
    Si necesitas colaborador para estos temas, ya sabes donde estoy.
    Abrazos

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  3. Olvidaba lo fundamental, gracias por mostrarnos parte de la vida y pensamiento de este poeta tan desconocido hoy día.
    Abrazos

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  4. Gracias a ti, Manuel. Con tu afición motera, pocas "casitas" de la sierra se te escapan. Ésta de Ricardo León es especialmente bonita. Y lo mejor, es que sus herederos la mantienen espléndida, con el espíritu de cuando fue construida.

    Un abrazo, Jesús

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  5. Hola Jesús,
    ¡cuanta historia y cuanto arte esconden los bonitos pueblos madrileños! menos mal que estás tú ahí para contárnoslo,
    muchas gracias!

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  6. Hola Antonio:

    Fíjate, cuando hablabas en tu blog de las casas como un rasgo de identidad de los personajes que las eligen/construyen/habitan, este artículo ya lo tenía hecho. Y creo que Ricardo León es un ejemplo de lo mucho que dice una casa sobre su personalidad.

    Me ha pasado lo mismo que a ti, pero al revés: cuando analizaste la vida de De Melo no pudiste resistirte a hablar de su casa; yo me propuse hablar de un edificio y fueron inevitables las constantes referencias a su propietario.

    Gracias por ese ofrecimiento, sobre las mansiones y palacetes de Torrelodones. Algún día te pediré consejo.

    Un abrazo, Jesús

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  7. Hola Mercedes.
    Es que nuestra provincia es una gran desconocida... ¡tan cerca de la capital!

    Muchas gracias!!

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  8. Que miedo dan estas casas tan enormes y con esas sombras fantasmagóricas en el ocaso de Madrid. Sin duda un gran desconocido que como siempre, Jesús nos trae para aprender un poco más. Esas giras desde los arrabales a las que nos tienes acostumbrados, nos tienen enganchados al igual que Teresa enganchó a Ricardo.

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  9. Gracias Bélok. Ahora que lo dices, es verdad, la mansión resulta un poco tenebrosa. Pero si la ves de cerca, con los jardines tan bien cuidados y todo lujo de detalles, se te quita pronto esta idea.

    Un abrazo, Jesús

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