lunes, 22 de abril de 2013

El antiguo Palacete de la Moncloa (1): historia y descripción

El actual Palacio de la Moncloa es heredero de una antigua casa de campo, emplazada en medio de una extensa hacienda agrícola, por la que han desfilado marqueses, duques y reyes.

Su origen se remonta al primer tercio del siglo XVII, cuando Gaspar de Haro y Guzmán, marqués del Carpio y de Eliche, se hizo con las huertas de la Moncloa y Sora, que estaban situadas en el entorno del arroyo Cantarranas.

En lo más alto de los terrenos, el marqués ordenó levantar una mansión, conocida inicialmente como Palacete de Eliche y también como Casa Pintada, en alusión a los frescos que adornaban los muros exteriores.

Al margen de este dato, poco más se conoce de la fisonomía original del edificio, aunque cabe suponer que fue proyectado con dos plantas y desván, tal y como se desprende de una tasación realizada en el siglo XVIII.


Año 1920.

Después de pasar por diversos propietarios, la Moncloa fue comprada en 1781 por María Ana de Silva, duquesa de Arcos, quien acometió la primera gran reforma del palacete, siguiendo las corrientes neoclásicas del momento.

Tras su fallecimiento en enero de 1784, la propiedad pasó a su hija, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, la popular duquesa de Alba retratada por Goya.

En 1802 murió la duquesa, ocasión que fue aprovechada por el rey Carlos IV para comprar la finca, con la intención de anexionarla al Real Sitio de la Florida. Cinco años después se le sumaría la Dehesa de Amaniel o de la Villa, contigua a la Moncloa, adquirida igualmente por el monarca.

En 1816 el edificio fue restaurado por el arquitecto Isidro González Velázquez, quien procedió a su consolidación y a la eliminación de algunos elementos ruinosos, además de actuar sobre los jardines.

Durante el reinado de Isabel II, en 1846, toda la propiedad pasó a manos del Estado Español. En un primer momento estuvo bajo la dependencia del Ministerio de Fomento, hasta que se tomó la decisión de crear un museo, que pudo inaugurarse en 1929. Los trabajos de adaptación fueron dirigidos por Joaquín Ezquerra del Bayo.

Año 1938.

La Guerra Civil (1936-39) significó la práctica desaparición del inmueble, como puede comprobarse en la fotografía superior. En 1955 se llevó a cabo su reconstrucción, para ser utilizado como residencia de personalidades nacionales y extranjeras, principalmente los Jefes de Estado que visitaban España.

El proyecto, firmado por Diego Méndez, planteaba un trazado muy alejado del original. Se ideó un edificio de nueva planta, con el que la vieja casa de campo de gusto dieciochesco se transformaba en un palacio de grandes dimensiones, a partir de modelos inspirados en la Casa del Labrador, de Aranjuez, con toques de la arquitectura de los Austrias.

Incluso, se tomaron prestados elementos procedentes de otros conjuntos, como las doce columnas del antiguo patio (actual Salón de Columnas), que provienen del Palacio Arzobispal de Arcos de la Llana, en Burgos.


Planta de honor y alzado del nuevo palacio. Fuente: COAM.

Con la llegada de la democracia, el Palacio de la Moncloa fue convertido en la residencia oficial del Presidente de Gobierno y de su familia. Su primer inquilino, con este cometido, fue Adolfo Suárez, que inauguró la casa en 1977.

Descripción

A continuación analizamos la evolución arquitectónica y ornamental del palacete, desde el último tercio del siglo XVIII, cuando alcanzó su máximo esplendor, hasta su destrucción en la Guerra Civil, deteniéndonos brevemente en las aportaciones de sus principales dueños.


Gabinete de los Estucos.

Comenzamos con la duquesa de Arcos, su propietaria entre 1781 y 1784, quien puso una especial atención en los interiores. Las estancias fueron decoradas en estilo pseudoclásico, de clara influencia francesa, con abundantes motivos pompeyanos y herculanos.


Tribuna de música en el Comedor.

A este periodo corresponden el Gabinete de los Estucos y el Comedor, presidido por una tribuna de músicos, así como la suntuosa escalera que conducía a la planta superior.


Descansillo de la escalera principal.

En las dos décadas siguientes, la duquesa de Alba prosiguió con la remodelación iniciada por su madre, al tiempo que embelleció los jardines. El Jardín del Cenador, el Estanque de la Fuente Nueva y el Estanque de los Barbos fueron algunas de sus aportaciones.

Si bien su mayor contribución fue la enorme cueva construida bajo el palacete, donde se dispuso una mantequería para el suministro de productos lácteos a la Casa de Alba. Este sótano sobrevivió a la Guerra Civil y en él Felipe González estableció su famosa "bodeguiya".


Gabinete de Carlos IV.

Por su parte, Carlos IV no realizó demasiadas reformas. Aún así, fue instalada una escalera de caoba en el vestíbulo y se habilitó un despacho, para uso personal del soberano, en uno de los dormitorios.


Escalera de caoba.

En tiempos de José I, se procedió a la renovación de la decoración. Esta tarea fue desarrollada por el arquitecto y pintor Juan Digourc, de origen francés.

En lo que respecta a la restauración de Isidro González Velázquez, su trabajo fue decisivo para detener el proceso de deterioro en el que se encontraba el palacete, aunque también hizo algunos edificios de nueva factura, entre ellos una Casa de Oficios.

Pero, sin duda alguna, la restauración más importante fue la desarrollada entre 1918 y 1929 por la Sociedad Española de Amigos del Arte, bajo la dirección de Joaquín Ezquerra del Bayo. De este momento son las fotografías de interiores que adjuntamos.


Antealcoba de la duquesa.

Esta actuación fue especialmente minuciosa y persiguió recuperar la fisonomía que el palacete tuvo en el siglo XVIII, para ser convertido en museo.

Hasta tal punto este espíritu estuvo presente que, a modo de ejemplo, se logró descubrir la decoración helénica que ordenó realizar la duquesa de Arcos para su alcoba y antealcoba, oculta bajo diferentes capas de pintura.


Alcoba de la duquesa.

Mención especial merecen los jardines de la finca, sobre los que intervino en 1922 el prestigioso pintor y jardinero Javier Winthuysen, pero esto lo dejamos para una próxima entrega.

Bibliografía

La recuperación del palacete: una intensa historia. Juan Antonio González Cárceles, Presidencia del Gobieno, Madrid, 2009
Madrid, la Moncloa. María Teresa Fernández Talaya. Ediciones La Librería, Madrid, 2011

12 comentarios:

  1. Buenos días, Jesús:

    Qué interesante saber todos los cambios que ha sufrido un edificio como La Moncloa, así como quienes fueron sus ilustres que residieron en ella.

    Me ha parecido muy curioso lo que decías al principio de los frescos al exterior del palacete, porque normalmente se conservan mucho mejor en un interior. He de reconocerte por otra parte, que no deja de tener gracia el uso que el sr. González hizo del sótano que la Duquesa de Alba tenía para guardar los suministros lácteos.

    Esperamos la continuación de este relato. Un saludo y que tengas un buen día.

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    1. Hola Anónimo Castellano:
      Gracias por el comentario. Pues sí, la de vueltas que da la vida. Haces un palacete y termina siendo la residencia presidencial; construyes unos sótanos para instalar una mantequería y acaba convirtiéndose en un "bodeguiya" y además con "y".

      Abrazos, Jesús

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  2. Hola Jesús,
    Me ha encantado el trabajo que haces de reconstrucción de algo tan poco conocido y, por desgracia, ya desaparecido. Las fotografías hablan por si solas de la gran restauración que hubo para convertir el palacete en museo. ¡Qué lástima! ¡Cuanta barbarie!
    Me temo que de los jardines originales tampoco quedaría nada. Ya nos contarás...
    Enhorabuena y un abrazo.

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    1. Hola Antonio:
      Aquella restauración fue ejemplar. Se tardaron unos cuantos años y vino precedida de una ardua documentación. Las fotografías eran elocuentes. También los jardines se restauraron, pero, aunque se hizo una buena labor, creo que se fue algo menos purista que con el edificio. Pero esto ya corresponde a la segunda entrega...

      Muchas gracias y un abrazo, Jesús

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  3. Hola Jesús, magnífico resumen de la historia y descripción del Palacio de la Moncloa, precioso.
    Es fascinante la historia de esos terrenos, que esperamos con mucho interés que sigas contando...
    Gracias y felicidades

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    1. Hola Mercedes:
      Esos terrenos tenían que ser preciosos. De otro modo no se explica la existencia de tantos propietarios, incluida la Corona.

      Me alegro que te haya gustado. Abrazos, Jesús

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  4. Hola Jesús,
    Cuanto derroche de imaginación y cuanto esfuerzo inútil, para que luego venga una guerra y barra en un pispas lo elaborado durante siglos. Condición humana.
    Con los jardines supongo que, estoicamente, soportaremos otro disgusto. ¡Buen trabajo!
    Un abrazo.

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    1. Hola Manuel:
      Aquella zona, como bien sabemos, fue muy castigada por la guerra, que prácticamente no dejó ni rastro. Como bien dices, así somos los humanos.

      Un abrazo y muchas gracias, Jesús

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  5. Hola Jesús. A mi todos los post que hablan de cosas que ya no existen, me parecen nostalgicos. Ademas de cabrearme, claro!
    En cualquier caso, un excelente trabajo de investigación, acompañado por unas fotos que nos aclaran como era.
    Un abrazo.

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  6. Hola José:
    Gracias por el comentario. En Madrid tenemos muchos motivos para ponernos nostálgicos, ¡con todo lo que se ha perdido!

    Un abrazo, Jesús

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  7. Recuerdo que en los año 1958-9 detras del Edificio España existia un aparcamiento vertical, ¿alguien tiene fotos o datos de esa instalacion?

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  8. Sería usted tan amable que comentara sobre el trabajo que el decorador, pintor madrileño Rafael Seco realiza en el Palacio de la Moncloa cuando se reconstruye en 1977? Gracias.

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