lunes, 10 de junio de 2013

La Casa de Pérez Villaamil

A diferencia de Cataluña, Madrid no tuvo un movimiento modernista como tal, con una identidad definida. Ello no significa que la capital fuera ajena a esta corriente, que, contrariamente a lo que se cree, dejó en nuestras calles alrededor de 200 inmuebles, aunque si se tienen en cuenta los que se derribaron y los proyectos no realizados, la cifra ascendería al medio millar.

Son edificaciones heterogéneas, que participan eclécticamente de patrones foráneos, sin que, en ningún momento, pueda hablarse de una escuela propiamente madrileña. Éste es el caso de la Casa de Pérez Villaamil, situada en la recoleta Plaza de Matute, en pleno Barrio de las Letras, que sigue modelos belgas, con ciertos toques afrancesados.


Imagen 1.

Se trata de uno de los conjuntos modernistas más sobresalientes que se conservan en la villa, no sólo por su valor arquitectónico, sino también por la elevada calidad de sus acabados. Algunos investigadores consideran que solo el Palacio de Longoria le supera en interés.

La casa fue diseñada en 1906 por el arquitecto Eduardo Reynals Toledo (1865-1916), como un edificio de viviendas alquiladas. Fue un encargo del ingeniero Enrique Pérez Villaamil, nieto del pintor Genaro Pérez Villaamil, quien se reservó la planta alta, además de la terraza, para su residencia. Las obras concluyeron en 1907, si bien el proceso de alquiler no comenzó hasta 1908.

Si tuviésemos que catalogar esta construcción, diríamos que constituye un claro ejemplo de modernismo decorativo, un estilo caracterizado por el empleo de motivos vegetales en la ornamentación y por su apego a la línea curva, con cierta tendencia a la asimetría en los alzados y en las plantas. Sin olvidarnos de una visión integradora de la arquitectura y de las artes decorativas.

Rasgos que pueden comprobarse a primera vista, nada más contemplar la fachada. Hecha en ladrillo revocado, ésta se configura asimétricamente, con un cuerpo principal de balcones corridos en el que prima la horizontalidad y un cuerpo lateral de miradores, que pone el contrapunto vertical. Es en esta parte donde se encuentra la puerta de acceso.


Imagen 2.

Los balcones quedan unidos entre sí por medio de una base pétrea, en la que se suceden cadencias cóncavas y convexas, con un tratamiento distinto para cada planta. Este ritmo ondulante se repite en los antepechos de hierro forjado que sirven de barandillas.

Todo ello acompañado de una sugerente decoración escultórica, consistente en relieves y abultados de corte naturalista, bajo la cual quedan envueltos los distintos elementos arquitectónicos, tales como cornisas, ménsulas, huecos, remates o repisas.


Imagen 3.

Los miradores del cuerpo lateral están inspirados en los existentes en las célebres Casa Solvay y Casa Tasset, que Víctor Horta (1861-1947), uno de los arquitectos pioneros del modernismo, levantó en Bruselas a finales del siglo XIX.

Hechos en hierro y cristal, destacan por su forma ochavada, la ornamentación de los antepechos y el tratamiento de las uniones y remaches, que imprimen un cierto aire industrial.


Imagen 4: interior de una vivienda.

La influencia de Horta también es visible dentro del edificio. Las distintas artes decorativas confluyen armoniosamente para dar forma a uno de los interiores modernistas más notables de la ciudad. Las rejerías, los apliques metálicos, la carpintería de madera... siguen el mismo lenguaje naturalista del exterior, aunque con variaciones geométricas, en la línea del modernismo escocés y austriaco.

Mención especial merecen las vidrieras, instaladas en las ventanas de la escalera y en las puertas de las viviendas, las pinturas al fresco y, por supuesto, la espléndida barandilla de la escalera principal (desaparecida), que parece emular (o, mejor dicho, replicar) a la de la Casa Solvay.


Imagen 5: arranques de escalera en la Casa de Pérez Villaamil (izquierda) y en la Casa Solvay (derecha).

No queremos pasar por alto otros detalles, igualmente relevantes, como la portezuela del ascensor (desaparecida), el farol del zaguán o la placa indicativa del seguro de incendios, tristemente robada, que estaba colocada junto a la entrada, en el exterior.


Imagen 6: farol del zaguán.

En los trabajos ornamentales intervinieron los más reputados artistas y artesanos del momento. La decoración escultórica fue realizada por Salvador Llongarríu, siguiendo directrices del propio Reynals, mientras que José García-Nieto López se responsabilizó de los forjados. Por su parte, la Casa Watteler corrió a cargo de las pinturas decorativas.

Las vidrieras se deben a la prestigiosa Casa Mauméjean, una empresa parisina que tuvo delegaciones en Madrid, San Sebastián y Barcelona y que, en nuestro país, tuvo su máximo apogeo en las primeras décadas del siglo XX.

Presentan un potente cromatismo y abordan temas inconexos, entre los que cabe destacar las alegorías de las cuatro estaciones, donde se incluyen rótulos en inglés. Resultan infrecuentes en otros trabajos madrileños de Mauméjean, hechos en la misma época. De ahí que algunos autores piensen que sus diseños fueron importados del extranjero.


Imagen 7: vidriera alegórica de la primavera.

En lo que respecta a la distribución de los espacios, Reynals buscó soluciones eclécticas. Tal vez su principal aportación fuera la creación de un dúplex, uniendo la última planta con la terraza mediante una escalera interior, donde Enrique Pérez Villaamil estableció su vivienda.

Una fórmula de plena actualidad en nuestros tiempos, pero que, a principios del siglo XX, resultaba tremendamente extraña (lo usual era destinar la primera planta a la residencia principal).


Imágenes 8 y 9: mobiliario modernista en una de las viviendas.

Bibliografía

Opciones modernistas en la arquitectura madrileña, de Pedro Navascués Palacio. Estudios Pro Arte, número 5, Madrid, 1976

Arquitectura española 1808-1914, de Pedro Navascués Palacio. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1993

Madrid modernista: guía de arquitectura, de Óscar Da Rocha Aranda y Ricardo Muñoz Fajardo. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2007

El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica, de Óscar Da Rocha Aranda. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2009

Fuentes de las imágenes

Las imágenes 1, 2 y 3 son de elaboración propia. Las imágenes 4 y 6 proceden de la base de datos Monumentamadrid.

La imagen 5 es una composición de un dibujo incluido por Pedro Navascués en el artículo Opciones modernistas en la arquitectura madrileña y de una fotografía perteneciente a la web Art Nouveau.

La imagen 7 se ha capturado del libro Madrid modernista: guía de arquitectura, antes citado. La imágenes 8 y 9 pertenecen al portal inmobiliario Propiedades Singulares.

12 comentarios:

  1. Hola Jesús,
    Bellísimo edificio que siempre me llamó la atención por su factura y por su conservación. ¡Eso sí que eran casas de clase media!
    Por cierto, tiene un piso en venta de 314 metros cuadrados por "tan solo" 990.000€.
    Tienes buen ojo para elegir edificios.
    Un abrazo.

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    1. Hola Manuel:
      ¡Casi un millón de euros por el pisito! ¡Qué pena no disponer de efectivo en este momento! Me cachis...

      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte, Jesús

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  2. Hola Jesús. Precioso edificio, que por cierto no conocía. Estos edificios modernistas, tanto en el diseño del propio edificio, como en su ornamentación interior, incluso en el diseño de los muebles, siempre me han parecido obras de arte, pero como un conjunto, tanto el contenido, como el continente, como dicen de los seguros.
    Un abrazo

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    1. Hola José:
      Tienes razón. Es el conjunto lo que nos fascina. Ningún movimiento como el modernista integró tan bien las artes decorativas con la arquitectura.

      Muchas gracias y un abrazo, Jesús

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  3. Es un edificio precioso por fuera, y por lo que cuentas, también su interior debe ser una maravilla.
    Y tu descripción, impresionante.
    Gracias por tu trabajo, Jesús.
    Un abrazo

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    1. Hola Mercedes:
      El interior ha sido muy modificado y por lo que tengo entendido se han perdido muchos detalles modernistas. La sola pérdida de la escalera resulta terrible.

      Un abrazo y muchas gracias, Jesús

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  4. Hola Jesús,
    Menuda casita, siempre flipé con ella. Creo recordar que en el local había un anticuario de art nouveau y decó. Me parece tremendo lo de la desaparición de la barandilla de la escalera y la puerta del ascensor. Ahora estará cortada y adaptada en la casa de algún magnate ruso o árabe... o en La Moraleja.
    Felicidades por el magnífico trabajo.
    Un abrazo

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    1. Hola Antonio:
      Muchas gracias por tus palabras. Creo que del anticuario ya no queda nada. En esa zona, o te transformas en un bar de copas, o estás condenado. Es muy triste que desaparezcan ese tipo de objetos. Además de la escalera y de la portezuela del ascensor, arrancaron de cuajo el letrero, hecho en hierro, donde se informaba que la casa esta "Asegurada de incendios". Muy triste.

      Un abrazo, Jesús

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  5. Interesantísima entrada Jesús,

    Hace poco viajé a Bruselas y me recuerda mucho a sus viviendas modernistas, aunque he de reconocer que esta está más decorada que las que vi (influencia francesa quizá, como ya comentas).
    Una pregunta ¿sigue siendo la planta superior propiedad de los Pérez Villamil?
    Me parece extraño que Mauméjean utilice en sus vidrieras rótulos en inglés, y más después de tantos ejemplos en Madrid de vidrieras suyas, firmadas y "castellanizadas".
    Un saludo

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    1. Hola Anónimo Castellano:
      Tienes razón, el modernismo belga es mucho más contenido que el francés o que el catalán. Y, en este caso, hay muchos toques afrancesados.

      Desconozco si la casa sigue perteneciendo a la familia de los Pérez Villaamil. Desde luego, ese ático es fantástico. ¡Qué envidia poder disfrutar de unas vistas como ésas y, por supuesto, de su decoración modernista!

      Lo de las vidrieras es uno de los grandes misterios de la casa. Lo más probable es que el diseño estuviese inspirado en alguno extranjero (quien sabe si el propio Pérez Villaamil lo vio en algún sitio o tal vez Reynals) y lo dictase a la compañía Mauméjean.

      Un abrazo y muchas gracias!! Jesús

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  6. Hola:
    Soy descendente de los Villaamil, os puedo contar que estos habitaron poco la casa. Les gustaba mucho y tenían parece buen criterio artistico pero la zona les cansó bastante y decidieron cambiarse a una casa construida en un solar de su propiedad en la calle hermosilla esquina con conde de peñalver. Es curioso que los muebles que se utilizaron en la casa modernista se cambiaron a la casa de hermosilla. Aun se conservan en la familia muebles y objetos (algunos de ellos firmados) que eran de los encargados para la casa. La relación actual con la casa es nula e incluso bastante deficiente no permitiendonos los dueños visitarla incluso argumentando las razones sentimentales. Creo que esto es un poco lo que puedo decir. Si alguien quiere mas información dejo mi correo manuapm@hotmail.com

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    1. Hola:
      Es todo un lujo tener un testimonio tan directo como el tuyo. Muchas gracias por la gentileza y por proporcionarnos tu email, para poder ampliar información. Se agradece de corazón.

      Me sorprende la actitud de los nuevos propietarios de no dejar ver la casa. De verdad que no entiendo ciertos comportamientos y además viniendo la solicitud de la familia que fundó el edificio.

      Un abrazo, Jesús

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