lunes, 3 de marzo de 2014

El interior de San Jerónimo el Real en cinco imágenes de los siglos XVIII y XIX (2)

En esta segunda y última entrega analizamos una pintura de finales del siglo XVIII, en la que puede verse la primitiva decoración renacentista de San Jerónimo el Real conviviendo con alguna que otra pieza barroca, y dos grabados del XIX, que dan cuenta de las transformaciones realizadas tras la Guerra de la Independencia (1808-14).

Tercera imagen: año 1791

El cuadro Jura de Fernando VII como Príncipe de Asturias fue pintado por Luis Paret en 1791, dos años después de que este acto se celebrase en San Jerónimo el Real. Se trata de uno de los documentos gráficos más valiosos que se conservan del interior del templo y el único a color, anterior a la invasión napoleónica.


Museo del Prado, Madrid.

La iglesia aparece engalanada para la ocasión con alfombras, tapices y telas, que cubren los suelos, las capillas de los lados y las tribunas superiores. Una parte del retablo también queda oculta, al haberse instalado un altar temporal con la imagen de Nuestra Señora de la Almudena, trasladada a los Jerónimos con motivo de la jura del príncipe.

A finales del siglo XVIII la iglesia mantenía el mismo aspecto que ya vimos en la anterior entrega, más allá de algunos retoques realizados en el retablo renacentista, tal vez con la intención de adaptarlo a los gustos barrocos de la época. A ellos se refiere Antonio Ponz en su Viaje de España (1782), lamentándose de que había sido “afeado con la tabla puesta en medio, para adorno de la estatua de San Jerónimo”.

En la pintura de Paret que adjuntamos, creemos reconocer el desaguisado que señala Ponz, justo encima del altar dedicado a la Almudena. Por la parte superior asoma lo que parece ser una escultura de San Jerónimo, debajo de un aparatoso cortinaje.

También podemos comprobar que el ático del retablo ha sido modificado, con la sustitución del frontón triangular original por una estructura rectangular, sobre la que descansan una figura de Dios Padre, acompañada de varios ángeles.


Detalle del cuadro anterior.

Otro cambio lo encontramos en las tribunas laterales del altar mayor, imaginamos que reservadas a la realeza. Ya no son meros balcones, como los que vimos en los grabados que incluimos en la primera entrega, sino que han sido cerrados, a modo de miradores acristalados.

Cuarta imagen: año 1862

El dibujo que reproducimos más abajo nos traslada al año 1862. A esas alturas del siglo XIX, medio siglo después de los destrozos ocasionados por la Guerra de la Independencia (1808-14), la iglesia ya había sido objeto de tres restauraciones, que intentaron devolverle el esplendor perdido.

La primera tuvo lugar en 1813 y corrió a cargo de los propios monjes, con una intervención de urgencia que posibilitó la reapertura del culto. En 1833 el arquitecto Custodio Moreno se puso al frente de la segunda, con ocasión del acto de jura de Isabel II como Princesa de Asturias, que se celebró ese mismo año.

La tercera y más profunda rehabilitación dio comienzo en 1854 y estuvo auspiciada por el rey consorte Francisco de Asís, esposo de Isabel II. Se actuó principalmente sobre la parte exterior, a partir de un proyecto firmado por Narciso Pascual y Colomer, que tomaba como referencia el Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo.

A este momento corresponde la ornamentación gótico-isabelina que ha llegado a nuestros días (pináculos, cresterías, molduras, grupos escultóricos de la portada...), así como las dos torres neogóticas que escoltan el ábside.


Museo de Historia de Madrid.

El grabado que incluimos lleva por título La iglesia de San Jerónimo el Real en el acto de bendición de banderas que la reina Isabel II regaló a diferentes armas del ejército el 28 de junio de 1862. En él puede verse el interior del templo engalanado con numerosas telas, que realmente ocultan la desnudez decorativa en la que había quedado la nave tras la invasión francesa.

Las rejerías de forja artística que cerraban las capillas laterales han desaparecido, al igual que los retablos, pinturas, estatuas y sepulcros que se custodiaban dentro de éstas. Tampoco hay rastro de las ocho tribunas platerescas que había en la parte superior de los muros, sustituidas, dos de ellas, por simples estructuras en voladizo.

Pero, sin duda alguna, la pérdida más dramática es la del retablo que Felipe II había donado para el altar mayor. Su lugar lo ocupa el cuadro La última comunión de San Jerónimo, que Rafael Tegeo pintó en 1829 por encargo del rey Fernando VII. Un escudo real, sujetado por figuras angelicales, sirve de remate a la pintura, mientras que, en los flancos, se sitúan dos esculturas de monjes.

Se da la circunstancia de que esta obra pictórica es la que actualmente preside la cabecera de San Jerónimo el Real, tras la última restauración del templo, completada en 2011.

Quinta imagen: año 1883

Nuestra última imagen histórica la firma el dibujante Antonio Hebert y fue realizada en 1883, poco después de que Enrique Repullés y Vargas procediese a la cuarta restauración del templo. El arquitecto se centró preferentemente en la decoración interior, para la que utilizó modelos góticos, que quedaron materializados en un soberbio conjunto de retablos, vidrieras, lámparas y adornos pétreos.


Fuente: 'La Ilustración española y americana'.

Entre los nuevos elementos incorporados que aparecen en el grabado, destaca el retablo del altar mayor, obra de José Méndez, que reemplazó al cuadro de Tegeo antes referido. También pueden verse ocho lámparas de las diecinueve instaladas, además de cuatro ventanales góticos de nueva creación, donde antes estaban las tribunas. Asimismo, las capillas vuelven a estar cerradas con trabajos de forja, aunque solo parcialmente.

La restauración de 2011 ha sido fiel al proyecto de Repullés y ha mantenido todas las piezas ornamentales que esté incorporó, aunque algunas cambiadas de sitio, como el citado retablo de Méndez, que ha sido trasladado al crucero. Solo cabe establecer la excepción de las rejerías de las capillas laterales, finalmente eliminadas para dar mayor amplitud al recinto.


Aspecto actual de San Jerónimo el Real.

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12 comentarios:

  1. Hola Jesús,
    Gracias por el detalladísimo análisis de la evolución interior de la nave que nos has regalado en cinco imágenes. Hace más de tres años que no voy por allí y me he llevado una sorpresa enorme al ver el cambio del retablo de José Méndez por la anterior pintura de Rafael Tegeo. Creo que aquí se plantea un dilema: que presida un retablo neogótico con influencia flamenca de hacia 1883 pero muy bien integrado, tanto en estilo como en la memoria colectiva o una pintura sólo 54 años más antigua de gusto neoclásico cuyo efecto recuerda a numerosas iglesias madrileñas del XVIII y XIX. Yo lo hubiera dejado como estaba porque si se trata de restituir estilos originales habría que eliminar un alto porcentaje de la iglesia añadido en la restauración de 1854.
    Enhorabuena por el trabajo y un abrazo

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  2. Gracias Antonio por tu comentario. Pues sí, estamos ante un dilema, que, desde luego, como bien planteas, no queda resuelto por la antigüedad de las distintas obras, ya que apenas les separan unos cuantos años. Entiendo que si finalmente se optó por el cuadro es porque cubre más el muro. El retablo neogótico apenas cubría dos tercios de la cabecera. Para mí éste siempre fue el principal problema del retablo, que se les quedó corto, quizá por una cuestión presupuestaria.

    Un abrazo, Jesús

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  3. Hola, me ha gustado mucho tu artículo. No sabía que el cuadro de Tegeo, que ahora mismo preside la iglesia, ya había estado antes en el altar. Enhorabuena por el blog.

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    1. Hola Sebas, bienvenido!
      Me alegra mucho que te haya gustado. Gracias por tu comentario.

      Saludos, Jesús

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  4. Hola Jesús,
    Jolín, qué resonancia magnética le has hecho al interior de los Jerónimos, ¡trabajazo!
    Hace poco estuve allí pero la verdad es que ni me fijé (funeral). Lo cierto es que el cambio es para darnos de palos. Ya lo dijo el poeta, hay cosas que no tienen remedio y esta debe de ser una de ellas, ¿o sí?
    Repito, trabajazo. Felicidades.
    Un abrazo.

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    1. Hola Manuel:
      Bueno, a lo mejor me he puesto un poco pesado con San Jerónimo el Real, a fuerza de "tanto repaso". Gracias por tus palabras.

      Abrazos, Jesús

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  5. Impresionante trabajo de "reconstrucción", Jesús.
    Gracias a las imágenes has hecho contado una historia fantástica. Es increible como el paso del tiempo, las guerras, las iniciativas de las "autoridades"... consiguen cambiar lo que a veces no deberían, aún así es una de nuestras iglesias más bonitas y valiosas.
    ¡Gracias!

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  6. Hola Mercedes:
    A pesar de los avatares, San Jerónimo el Real nos ha llegado más o menos enterita... y además con claustro, algo muy raro en las iglesias y conventos madrileños. Sinceramente, creo que la última restauración llevada a cabo ha sido muy acertada.

    Un abrazo, Jesús

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  7. Me confieso una fanática de las fuentes gráficas por la gran cantidad de información que aportan (más allá de usarse en manuales y libros de historia para "ilustrar" sin más el texto). En concreto la de Paret siempre me ha interesado y tengo pendiente investigar un poquito más sobre ella, especialmente en lo concerniente a la decoración de tapices y su programa iconográfico (no olvidemos que la obra representa la jura de Fernando VII como príncipe de Asturias).

    La imagen de 1883 refleja muy bien los criterios de restauración de entonces: piedra vista, sin apenas decoración... la imagen del gótico que nos han legado, vaya.

    Gracias por compartir estas imágenes. Un saludo,

    Alegra

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    1. Hola Alegra,
      Llevas mucha razón. Las fuentes gráficas son vitales para las investigaciones históricas. Afortunadamente Internet está sacando a la luz multitud de imágenes, hasta ahora casi inaccesibles.

      Gracias y un abrazo, Jesús

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  8. Hola Jesús. Magnifica retrospectiva de los Jerónimos. Estoy de acuerdo con lo manifestado sobre las imágenes y la clara muestra de las influencias de cada época, que nos permite comparar estilos, formas, etc.
    Magnifico trabajo. Un abrazo.

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  9. Hola José:
    Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo! Jesús

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