lunes, 7 de julio de 2014

'La dormición de la Virgen', en San Isidro el Real

Visitamos la Real Colegiata de San Isidro, en la Calle de Toledo, donde se guarda La dormición de la Virgen, uno de los conjuntos escultóricos que más nos gustan del barroco madrileño. Realizada en el siglo XVII, probablemente en el primer tercio, esta obra anónima suele pasar desapercibida debido a su ubicación lateralizada, en las proximidades del presbiterio.



El tema de la dormición de María se viene plasmando en el arte cristiano desde al menos el siglo V, si bien en la Europa occidental no se introduce hasta el siglo XII. Hace referencia a la creencia de que la Virgen no murió, sino que estuvo tres días en tránsito, como dormida, hasta su asunción a los cielos en carne y alma por mediación de Jesucristo.

La dormición tuvo lugar en presencia de los doce apóstoles. De ahí que, en la mayoría de las manifestaciones artísticas que existen al respecto, éstos aparezcan representados acompañando el cuerpo recostado de María, aunque, en otros casos, la Madre de Dios se encuentra sola.



A pesar de que la tradición suele situar a San Pedro en la cabecera, dirigiendo los rezos, y a San Juan Evangelista a los pies, en el grupo madrileño ambos personajes presiden el lecho. San Juan, el primero por la izquierda, extiende sus manos hacia la Virgen, mientras San Pedro le pasa el brazo por el hombro para confortarle en su aflicción.



Los discípulos se distribuyen tres a cada lado y seis en el frente, aunque, en términos compositivos, interactúan de tres en tres. La variedad de gestos, expresiones y actitudes se compensa con efectos que refuerzan la sensación de unidad, como la convergencia de las miradas en María o una altura similar para todos los apóstoles, en torno a los 90 centímetros.



Algunas figuras presentan los dedos anular y corazón unidos, un recurso manierista que parece respaldar que estamos ante una obra temprana dentro del siglo XVII, con una cierta impronta renacentista, en la que creemos reconocer la influencia del gran maestro Juan de Juni (1506-1577).

Con respecto a la escultura de la Virgen, no se trata de la pieza original, sino de una talla que el imaginero madrileño Tomás Parés Pérez (1914-1996) hizo en el año 1948, para recomponer la imagen destruida durante la Guerra Civil (1936-1939). En cualquier caso, estamos ante una obra de gran calidad.



María está aún con vida, reposando sobre dos almohadones, con las manos juntas en actitud orante, como aguardando el momento de su asunción. Va vestida con una túnica y un manto azul, uno de los símbolos marianos por excelencia.

El conjunto está hecho en madera dorada y policromada, con una decoración en la que predominan los motivos vegetales en las vestimentas. Se desconoce cuál es su origen, aunque todo apunta que estuvo antes en la Iglesia del Carmen, en la calle del mismo nombre.



Una vez trasladado a la Real Colegiata de San Isidro, fue instalado inicialmente en la Capilla de San Cosme y San Damián (popularmente, de los Santos Médicos). Desde el año 2003, coincidiendo con la restauración llevada a cabo por la Comunidad de Madrid, puede verse en una capilla del crucero, llamada desde entonces de la Dormición, debajo de un pequeño retablo palentino del siglo XVI.

12 comentarios:

  1. Es un conjunto escultórico precioso y de una delicada talla. Me gusta enseñarlo mucho en las visitas de SIEMA a la Colegiata de San Isidro. Las expresiones de los apóstoles, los dibujos de las telas y los colores son una maravilla. Estos temas marianos empiezan en la iconografía a partir del sIV porque es después del Concilio de Éfeso, celebrado en esa ciudad de la actual Turquía, donde vivieron la Virgen y San Juan un tiempo, cuando se trató más la figura de María como madre de Dios. Gracias por difundir esta bella imagen del barroco madrileño.
    Maribel Piqueras

    ResponderEliminar
  2. Hola Maribel:
    ¿Verdad que es una maravilla? Tenemos mucha suerte de que este conjunto escultórico no haya desaparecido, como tantos otros que fueron destruidos o expoliados. Además, su colorido es increíble, más aún desde que se procediera a su restauración.

    Muchas gracias por tu comentario. Abrazos, Jesús

    ResponderEliminar
  3. Hola Jesús, si que es una maravilla. El conjunto tiene un gran equilibrio de composición y de cromatismo. Y las fotografías son excelentes para un lugar tan reducido, aparentemente. Gracias por traernos esta obra y este relato tan entrañable de la vida de Nuestra Señora.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Antonio:
      Tiene un equilibrio que le da una belleza especial. Los apóstoles son una delicia y la Virgen transmite una serenidad que te llega dentro. A pesar del gran número de figuras, se consigue una armonía casi clásica.

      Abrazos y muchas gracias, Jesús

      Eliminar
  4. CON LA DE VECES QUE HE ENTRADO EN SAN ISIDRO Y NUNCA ME HE FIJADO EN ESTA MARAVILLA. IMPERDONABLE.
    MUCHAS GRACIAS POR LA INFORMACIÓN.
    UN ABRAZO.

    M...


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Olímpico. No me extraña que no la hayas visto. Está un poco escondida, en el crucero, fuera de la zona de paso. Pero cuando la descubres, te deslumbra.

      Abrazos, Jesús

      Eliminar
  5. De acuerdo con todos vosotros, este conjunto es una preciosidad, una obra de arte completísima. Recuerdo haberla visto de cerquita, recién restaurada, en una exposición memorable en el Museo de San Fernando. Es imperdonable, pero no he ido a verla luego en la iglesia... iré en seguida. Gracias, Jesús, por traerla y contar la historia tan bien.

    ResponderEliminar
  6. Hola Mercedes:
    Creo que hicieron un excelente trabajo de restauración y también de reubicación, al colocarla juntó a un pequeño retablo renacentista, con el que "dialoga" mejor. Lo malo es que el altar está un poco escondido, pero ¡bueno! así la sorpresa es mayor.

    Abrazos, Jesús

    ResponderEliminar
  7. Hola Jesús, Es cierto que el conjunto es precioso, y reconozco que no lo había visto, a pesar de hacer estado alguna vez.
    Gracias por mostrárnosla. Un abrazo

    ResponderEliminar
  8. Hola José:
    Creo que la opinión es mayoritaria. A mí, desde luego, es una de las esculturas barrocas madrileñas que más me gustan. Muchas gracias por tu comentario.

    Abrazos, Jesús

    ResponderEliminar
  9. Ciertamente es un grupo escultorico interesante y brillante.
    Curiosamente, Jesús, cuando ayer hablamos de los tres días de tránsito de la virgen, no había leído tu entrada. ¿Tres días?, dije. Acabo de volver a leer los apócrifos sobre el Transito de la virgen, de González Blanco y de Santos Otero; son tan numerosos que no encuentro al leerlos este espacio de tres días de dormición antes de la asunción. Pero seguramente me ayudarás a encontrarlo.
    Un abrazo
    Anne

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Anne:
      Muchas gracias por tu comentario. No sé yo si lo de los tres días está recogido en algún apócrifo o proviene de la tradición oral ortodoxa. Yo lo saqué de un libro-memoria sobre diferentes restauraciones llevadas a cabo por la Comunidad de Madrid, entre las que se encontraba esta pieza de San Isidro el Real. También he encontrado un artículo en Internet sobre este tema, que puede ser interesante (lo he leído solo por encima ya que estoy en el trabajo y me da la impresión de que arroja mucha luz):

      http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai0106.html

      Un abrazo y gracias nuevamente, Jesús

      Eliminar