lunes, 15 de septiembre de 2014

Zoo de Madrid

Nos dirigimos al Zoo de Madrid, en la Casa de Campo, considerado uno de los más importantes del mundo por sus colecciones de animales y capacidad de cría, aunque nuestra visita no responde tanto a un interés biológico como arquitectónico.

Es también uno de los más antiguos, el segundo a juicio de diferentes analistas, por detrás del de Viena. Sus orígenes hay que buscarlos en la Casa de Fieras que Carlos III mandó levantar en 1774 en la Cuesta de Moyano, que posteriormente sería trasladada al Buen Retiro.

Aquí tuvo dos enclaves, en un primer momento en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá y, desde 1830, en los Jardines de Herrero Palacios, junto a la Puerta de Sainz de Baranda. De esta última sede se conservan distintos edificios originales, entre ellos el de la Leonera, que desde 2013 funciona como biblioteca.

















En 1972 fue inaugurado el actual recinto de la Casa de Campo, bajo el impulso del ingeniero de caminos Antonio Lleó de la Viña. El proyecto recayó sobre Javier Carvajal (1926-2013), una figura clave en la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX, a quien, no obstante, siempre acompañó la controversia, sobre todo por ser el artífice de la discutida Torre de Valencia.

Tampoco el nuevo zoo permaneció ajeno a la polémica. Fueron muchas las voces que criticaron su ubicación en la Casa de Campo, por cuanto suponía sacrificar una superficie forestal de más de 250.000 metros cuadrados.

















El proyecto, que contó con el asesoramiento del Zoo de Barcelona y de personalidades como Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), se hizo siguiendo modelos muy adelantados para la época, si bien es cierto que, vistos a día de hoy, se encuentran obsoletos.

Las especies fueron distribuidas según criterios zoogeográficos y dispuestas en instalaciones abiertas, dotadas con cobijos climatizados, donde se recreaban artificialmente, sin falsas imitaciones naturalistas, los territorios de cada una de ellas.

















Acostumbrados a las angostas jaulas de la antigua Casa de Fieras del Retiro, los madrileños celebraron la amplitud de los nuevos albergues para animales, que parecían estar en libertad, apenas separados del público visitante por un foso, con o sin agua, o por un simple cercado.

Todos estos avances técnicos encontraban traslación en un lenguaje arquitectónico absolutamente moderno, en el que quedaban sintetizados el funcionalismo, el organicismo y el expresionismo, tres corrientes que siempre estuvieron presentes en la carrera de Carvajal.

















El autor se valió del hormigón encofrado para crear estructuras de fuerte plasticidad, inspiradas en la geología, con un profundo sentido escultórico. Tanto es así que muchas de ellas fueron diseñadas por escultores profesionales, como es el caso de José Luis Sánchez y José Luis Subirats.

Maqueta del albergue para osos pardos. José Luis Sánchez, 1971.

Los albergues para animales se convertían en sugerentes mapas geológicos, donde los desfiladeros y las quebradas, las fallas y los estratos, las mesetas y las montañas, las cavernas y las grietas se reinterpretaban en forma de trazados cartesianos, volúmenes escalonados, líneas multidireccionales o plataformas de inspiración racionalista.

















Esta reinvención de la naturaleza se hacía a partir de un tratamiento pétreo, directamente relacionado con el trabajo de los canteros. El hormigón, elevado a la categoría de material noble, se vestía de estrías, vetas y otras marcas típicas del citado oficio, al tiempo que se dividía en bloques, como si estuviera a punto de ser extraído de la cantera.



En otras ocasiones se adoptaban soluciones netamente organicistas, con una menor fuerza de lo pétreo, que, en la línea de otras creaciones de Javier Carvajal, buscaban una integración con los elementos de jardinería, por medio de cubiertas con plantaciones o cornisas voladas.

Si, en el terreno artístico, el tiempo ha situado al Zoo de Madrid como un brillante exponente de la arquitectura recreativa del siglo XX, no ha ocurrido lo mismo en lo que respecta a la idoneidad de sus instalaciones, consideradas por los expertos demasiado agresivas para los animales.

De ahí que se haya procedido a la remodelación de distintos albergues, con recreaciones que imitan miméticamente los hábitats de las especies. Así ha ocurrido con el recinto para osos pardos que José Luis Sánchez diseñó en 1971, al que se le ha superpuesto una nueva estructura de tipo naturalista.















En la fotografía superior, que hemos sacado del foro "Zoos del mundo", podemos ver las instalaciones tal y como fueron ideadas por Sánchez. Más abajo se aprecia su estado actual, con la cobertura que acabamos de señalar.


14 comentarios:

  1. Hola Jesús. Un post muy naturalista. Es cierto que hace años, se consideró un zoo muy "moderno", pero hoy en día, parece que se ha quedado un tanto obsoleto.
    Con todo, sigue teniendo una gran atracción para la gente, sobre todo la menuda.
    Un abrazo.

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    1. Hola José:
      Tienes toda la razón. Nuestro zoo fue uno de los más modernos del mundo y yo creo que sigue siéndolo desde el punto de vista de sus técnicas de conservación y reproducción de especies. Pero es verdad que desde el punto de vista de las instalaciones se ha visto superado por nuevos modelos, tipo "Faunia".

      Gracias por tu comentario. Abrazos, Jesús

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  2. Todavía recuerdo al pobre oso blanco recorriendo su estrecho alojamiento en la casa de fieras del Retiro,era patético ver al pobre animal dando vueltas por aquella estrecha jaula donde le habían metido.
    Nos miraba con unos ojos de tristeza en los que se leía,sacarme de aquí,nunca lo olvidare a pesar de los años.Era una crueldad.
    Un saludo de G.M.P.

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  3. Hola G.M.P.:
    Muchas gracias por tu comentario. Daba mucha pena ver el estado en el que se encontraban los animales en la Casa de Fieras. También en el nuevo zoo se ven situaciones similares. Pese a que aquí tenía un recinto mucho más grande, ver aquel oso polar a temperaturas de 40 grados era muy triste. En esta última visita que he hecho al parque, lo he echado de menos. Supongo que habrá muerto.

    Abrazos, Jesús

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  4. Hola, Jesús. Hace siglos que no voy al zoo, pero desde luego nunca lo vi desde este punto de vista, me ha parecido interesantísimo, me ha encantado. ¡Gracias!

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  5. Hola Mercedes:
    Muchas gracias. Me alegra mucho de que te haya gustado. Creo que ahora, cuando han pasado los años, es cuando se está poniendo en valor la dimensión arquitectónica del zoo.

    Abrazos, Jesús

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  6. Pues que quieres que te diga Jesús, no hay comparación posible entre el proyecto de Carvajal con las "esculturas" de José Luis Sánchez y José Luis Subirats y ese pastiche de piedra artificial coloreada. Ya puestos a imitar habitats, ¿por qué no se emplea piedra natural? o es que el oso va a ser más feliz entre mortero ligero pintado que entre hormigón gris. El caso es destruir y denigrar la obra de esta generación de arquitectos de vanguardia (véase la pagoda de Fisac, etc). Muchas gracias por el artículo y la reflexión que contiene. Un abrazo

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    1. Muchas gracias a ti Antonio y comparto todo lo que dices. Precisamente la gran aportación arquitectónica de nuestro zoo fue apartarse de esas falsas imitaciones naturalistas, como de "parque temático". Estoy seguro que existen otras soluciones para conciliar la confortabilidad de los animales y el diseño original de Carvajal y sus colaboradores.

      Abrazos, Jesús

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  7. Recuerdo perfectamente la antigua casa de fieras del Retiro y el paseo, no demasiado prolongado, entre las jaulas de hierro, y el olor no muy agradable a veces. Hace poco que visité Faunia y tengo que decir que me quedé gratamente sorprendido por su muy alto nivel, tanto de instalaciones y habitat como en sus aspectos didácticos y de puro entretenimiento. Intentaré visitar el zoo con mi nieto en cuanto pueda.
    Estupenda entrada.
    Saludos,
    JdG

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    1. Muchas gracias Javier. No conozco Faunia, pero todo lo que he oído de este recinto son maravillas. Es otro concepto de zoo, actualizado y modernizado. Arquitectónicamente, en cambio, no creo que esté a la altura del Zoo de la Casa de Campo.

      Abrazos, Jesús

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  8. Y sin embargo... el zoo de Madrid es una de las grandes vergüenzas de la capital, ¿cómo podemos seguir defendiendo estas cárceles en pleno siglo XXI? ¿No hemos avanzado nada?

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  9. Hola Anónimo:
    El debate sobre los zoológicos està de plena actualidad. No sé hasta qué punto tenemos derecho a privar a los animales de libertad, pero, sea como sea, los nuevos conceptos de zoo también serían cuestionables. Entre los puntos positivos, no hay que olvidar su labor para preservar la continuidad de algunas especies en peligro de extinción. En fin, el tema da para mucho. Yo simplemente me he limitado a poner en valor la dimensión arquitectónica del zoo.

    Abrazos, Jesús

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  10. Realmente cuando haces años (décadas) fui al zoo me llamó la atención ver a los animales entre cemento (estaba acostumbrado a algunos safaris que hace años había por levante), me pareció triste, pero no se me pasó por la cabeza la vertiente artística de los recintos y ahora, adoptando otro punto de vista resultan sumamente interesantes.
    Creo que el motivo de no usar piedra natural es el precio y creo que la adecuación naturalista del zoo no busca un bienestar mayor para el animal (que en la mayor parte de los casos habrá nacido en cautividad) sino un intento de mostrar a los espectadores la imitación de un posible hábitat natural, sobre todo a los niños.

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  11. Hola Boro:
    Gracias por tu comentario y por tu punto de vista, con argumentos "economicistas" que no había tenido en cuenta y que tienen todo el sentido. La verdad es que los albergues del zoo se encuentran muy modificados y no solo el de los osos pardos. Incluso algunos han perdido su función original y han sido reconvertidos para otros usos, como parques infantiles.

    Abrazos, Jesús

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