martes, 2 de noviembre de 2010

La ermita medieval de la Virgen de la Oliva, de Patones



Patones se ha convertido en uno de los pueblos madrileños más célebres dentro y fuera de la región, gracias a la singularidad de su casco histórico, uno de los mejores exponentes de la llamada arquitectura negra.

Además de este atractivo, el municipio guarda otros tesoros, que, aunque no son muy conocidos, resultan muy relevantes desde el punto de vista histórico-artístico.

A lo largo y ancho de su término es posible encontrar vestigios prehistóricos, como los hallados en la Cueva del Reguerillo; prerromanos, como el castro carpetano de la Dehesa de la Oliva; o decimonónicos, como las fabulosas infraestructuras hidráulicas del Canal de Isabel II, caso del Pontón de la Oliva.

Hoy nos detenemos en el pasado medieval del municipio. Visitamos la Ermita de la Virgen de la Oliva, un pequeño templo del siglo XII o XIII, que, pese a su valor y significado, presenta una lamentable conservación.

Es uno de los nueve conjuntos madrileños que han sido incluidos en la Lista Roja de Patrimonio, con la que la asociación Hispania pretende dar a conocer los monumentos y paisajes españoles que se encuentran amenazados o en peligro de desaparición.



Descripción

La ermita se sitúa a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano de Patones, en la Dehesa de la Oliva. Se alza sobre una ladera, desde la cual se desciende al río Lozoya y, más en concreto, al Pontón de la Oliva (1851-56), una de las primeras presas del Canal de Isabel II, actualmente en desuso.

No se sabe mucho sobre el origen de este templo románico, que, por su estado completamente ruinoso y su alejado emplazamiento, fuera de las grandes rutas turísticas, pasa por ser uno de los edificios más desconocidos del ya de por sí desconocido románico madrileño.



Sólo se mantienen en pie la cabecera, el inicio de la nave principal y uno de los muros, que, desgraciadamente, muestran un avanzado deterioro, con riesgo de desprendimientos y vegetación invasiva.

Con respecto al primer elemento señalado, se trata de un ábside semicircular que se cubre con una bóveda de cuarto de esfera, todo ello hecho en mampostería, con hiladas de ladrillo. 

En esta parte hay abiertos tres vanos, dispuestos simétricamente. El central, el de mayor interés, está constituido por un arco de medio punto, mientras que los dos laterales consisten en simples hendiduras, a modo de aspilleras.

La cabecera queda unida al cuerpo principal mediante un tramo recto, correspondiente al presbiterio. Aquí se sitúa un arco triunfal, de forma apuntada, que da paso a un arranque de bóveda de cañón, también apuntada. En ambos casos, la fábrica es de ladrillo.

Es una obra modesta y de carácter rural, que adopta libremente algunas de las pautas constructivas características del románico, imprimiéndole un aire mudejarizado. 

Por esta razón, no es posible encuadrarla, al menos de modo estricto, en ninguna de las dos corrientes arquitectónicas que florecieron en la región entre los siglos XII y XIV: por un lado, el románico de ladrillo o románico-mudéjar, que, procedente de León, se expandió por Zamora, Salamanca, Valladolid, Ávila y Segovia, hasta alcanzar el norte madrileño y la provincia de Guadalajara; y por otro, el mudéjar toledano, que, por proximidad geográfica, se impuso en el centro y sur de la comunidad autónoma.



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5 comentarios:

  1. No sabía nada de esta ermita. ¿Cómo se va? Gracias por el artículo, que me ha gustado mucho.

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  2. Hola Jesús! No conocia esta ermita, la pena es su estado. Me ha hecho recordar una iglesia romanica que me encontré montando en bici por el Cañon del Riaza, en mitad de ninguna parte, que es la ermita del Casuar, al menos esta está entera.
    Un saludo.

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  3. Bonita ermita del Reino de Patones (supongo que de Patones de Arriba), no la conocía, como ir a Patones es sinónimo de comida...
    Dicen que es uno de los pocos pueblos de Madrid por donde no pasó la guerra ¿cierto?.
    Salud!

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  4. Hola Anónimo. Gracias por tu mensaje. La ermita está cerca del Pontón de la Oliva, al lado del aparcamiento de coches y motos. No tiene pérdida.


    Hola José. Ojalá tuviéramos en Madrid el románico de esas latitudes. Pero el poquito que hay no está tan mal. Gracias por tu comentario. Un fuerte abrazo, Jesús

    Hola Romo. Veo que conoces bien la historia de Patones, aunque yo creo que eso del rey de Patones está como muy "inflado". Haces bien en recordar el atractivo gastronómico del pueblo, que se me había olvidado incluir en el post. Pero, sin duda, es todo un reclamo para el visitante, jeje

    Un abrazo muy fuerte, Jesús

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  5. La belleza de Patones de Arriba es expectacular, su historia impresionante, la gastronomía especial, los alrededores como el Pontón de la Oliva, presa de El Atazar sin palabras.
    Creo que esta todo dicho.
    Un saludo

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